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tapa nro 9

Año 2 - Número 7 - Julio de 2009.

El destino electoral.
A defender el Proyecto.

El golpe duro de las urnas nos hace reflexionar el por qué de la derrota, cuál ha sido el componente de los votos en ese 32 % y cuál deben ser los pasos a seguir de cara al futuro. Pero no dudamos de que el kirchnerismo, a pesar de la alegría de la oposición, va a seguir dando pelea para defender este proyecto.

Por Luciano Torres.

ltorres@aluviondigital.com

Era una fija, nosotros lo creíamos y ellos lo sabían. La dupla Kirchner-Scioli se presumía, entonces, imbatible en la provincia de Buenos Aires y la fuerte derrota electoral dejaba muy débil al kirchnerismo y le ponía un aparente freno a ese proyecto que impulsó profundos cambios desde el 2003 a la fecha.
Es otro golpe, el segundo, porque el primero fue el año pasado cuando en el congreso el vicepresidente, el mismo que aceptó caminar con Cristina Fernández de Kirchner para profundizar el modelo, optó por decir “que la historia me juzgue, mi voto no es positivo”.
A Néstor Kirchner le comenzaron a llover las críticas por haber convertido a esta elección, donde se elegían diputados y senadores, en un plebiscito para el Gobierno, por haberse presentado como candidato cuando era mejor para su aspiración de liderazgo en el 2011 quedarse en el podio de ex presidente, por haber adelantado las elecciones, por haber inventado las candidaturas testimoniales, por haberse jugado en esta elección a fondo, a todo o nada. Es allí entonces donde ese 32 % que perdió comienza a tener valor preponderante porque le confirma al ex presidente que si no hubiese hecho nada de lo ya mencionado la derrota se presentaba con un panorama peor. Porque decidió ante la tibieza de los dirigentes del segundo nivel dentro del partido, tal vez por el temor al rechazo de los sectores de clase media, ir por todo. El resultado demuestra que no tenía más alternativa que jugarse a fondo y pelear voto a voto como cualquier peronista que asume su compromiso con un proyecto de país nacional y popular.
Evidentemente, no pueden desconocer que han cometido errores en la campaña y en la comunicación de la gestión. Hay una lista larga de cosas para revisar, como la efectividad del Gobierno para proyectar su gestión hacia la sociedad, donde la interferencia envenenada de los medios tuvo mucho que ver, pero donde también hay responsabilidad por el modo elegido por el mismo Gobierno para establecer un diálogo con la comunidad. Y de la misma forma habrá que revisar la apuesta de construcción política dentro del Partido Justicialista para demostrar que hay una verdadera renovación, sobre todo ahora que se van confirmando que el corte de boletas fue muy alto en varias de las intendencias del conurbano, alentadas por ellos mismos. Aún sabiendo que eso podía suceder Kirchner fue al frente igual.
Ese 32 % también se jugó entero por este gobierno, porque sabe que hay un proyecto que se acerca al que quieren todos aquellos que sufrieron desde 1955 hasta el 2003 –con una cuota de felicidad en el año que fue desde el ’73 hasta el 1º de julio de 1974. Eso supo interpretar ese porcentaje de votantes porque no compró el discurso vecinalista de los dirigentes sin mucha formación aglutinados en el PRO, con un manejo de la imagen mucho más experimentada que el de oratoria.
Ese 32 % sabe que ese espacio de derecha tiene una mínima noción de la política y que no tienen ni entienden los grandes proyectos, por eso recurren al débil discurso del problema de la gente común, del vecino. En realidad, para ellos la política se constituye en la práctica del sentido común rehuyendo caprichosamente de la ideología. Resolviendo los problemas de las plazas –como espacio publico-, la inseguridad y lo poco que tenés en la heladera cada vez que la abrís.
Eso no es este gobierno y eso no es lo que planteaba Kirchner en su campaña. Optó por la de matar o morir con las botas puestas. No eligió al sector agropecuario sino que fue con la CGT, es decir, que optó por los trabajadores en lugar de los sectores pudientes.
No eligió mantener de su lado a los dirigentes que ahora dicen ser peronismo disidente, fue con el Partido Justicialista con las contradicciones de sus dirigentes, es decir, que eligió la profundización del proyecto y no el vecinalismo berreta.
No eligió aliarse estratégicamente con los multimedios Clarín y La Nación sino que los confrontó a tal punto que nunca les dio una entrevista, mientras que el candidato del “stablishmen” estuvo en cuanto programa lo invitara -o pusiera plata para que lo inviten.
No eligió darle bola al pedido de la oposición de que no hable más con dirigentes como D’elia o con funcionarios como Moreno o De Vido, él fue con ellos porque son leales defensores de este proyecto.
Todo eso supo interpretar ese 32 % que votó a Kirchner: puros votos de él, no prestados.
A pesar de su renuncia a la presidencia del Partido justicialista, no se puede descartar la recomposición del kirchnerismo en los dos años que todavía le quedan en el poder. Porque hay algo que es cierto: la única verdad es la realidad decía Perón, después del desastre económico y social que dejó, Menem obtuvo el 26 % de los votos en el 2003.
Néstor Kirchner y, fundamentalmente, la presidenta están en condiciones de mostrar una situación económica buena a pesar de la crisis internacional y una situación social mucho mejor que la que heredó. Esto no sucedía por lo menos desde que volvió la democracia en 1983.
Esa es una base objetiva nada despreciable para sustentar esa recomposición que de cualquier manera sería bastante complicada en sólo dos años. Pero es un capital político que no se agota en una elección. Y si se mantiene la tradición histórica de los gobiernos argentinos, puede llegar a convertirse en un capital histórico a pesar, incluso, de la derrota del domingo 28 de junio. Porque los peronistas no funcionan sin un líder y el país no funciona sin el peronismo.
Queda un panorama en el Congreso muy distinto al que se imaginó, podríamos decir que se está derechizando. Pero ese 32 % va a obligar a dos cosas: en primera instancia, a recuperar los votos que se perdieron y, en segunda, a despertar a aquellos que se han dormido para que haya un horizonte más claro de profundización del cambio.
La mística militante está y, haciendo flamear las banderas históricas, va a defender todo lo que se ha conseguido porque como dice la marcha de la campaña: “los días más felices, siempre fueron peronistas”.


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Revista Politica. Todos los derechos reservados. Propiedad intelectual N° 764992. La Plata, Buenos Aires, Argentina. Año 2009.