Tras el resultado electoral del 28.
El gobierno oxigena el gabinete.
El reacomodamiento en el gabinete nacional reafirma la línea de gestión gubernamental. Como símbolos de premios y castigos, la presidenta incorporó algunas figuras desplazando a otras que acumulaban derrotas en sus distritos o un desgaste producto de la gestión. La inestabilidad política derivada del resultado electoral es la tónica dominante y algunos ya plantean Kirchner 2011.
Las elecciones del 28 de junio que debían reordenar y estabilizar el mapa político nacional, arrojaron resultados que no saldaron en absoluto el delicado equilibrio que existe luego del intento de golpe agromediático que la Sociedad Rural impulsó a mediados de 2008.
Esta patología se mostró principalmente en los grandes distritos donde los oficialismos experimentaron derrotas por escaso margen o vieron reducido su caudal electoral en forma significativa.
Es una elección sin ganadores claros ni perdedores absolutos, donde la síntesis política de la etapa parece trasladarse inexorablemente hacia el 2011.
Uno de los argumentos esgrimido por el oficialismo para adelantar las elecciones fue la necesidad de consolidar en las urnas una estabilidad que permitiera al país enfrentar ordenadamente los coletazos de la crisis financiera internacional.
A la luz de los resultados esta consolidación no llego y el gobierno debe buscar alguna alternativa de oxigenación, reemplazando a los cuadros mas desgastados por nuevas caras que generen una renovada confianza.
La designación a ha causado mayor impacto, sobre todo en la ciudad de La Plata es la figura de Julio Alak, quien fue designado como ministros de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos, reemplazando al inefable Aníbal Fernández que ahora ocupará la Jefatura de Gabinete de Ministros.
Fernández inauguró su cartera anunciando la pretensión de Néstor Kirchner de competir por la presidencia en el 2001, hecho que ha puesto los pelos de punta de varios medios de comunicación ligados a la oposición.
Tras ser derrotado por Pablo Bruera, Julio Alak fue designado como titular de aerolíneas para conducir la flamante empresa recuperada.
Esta designación implica el pase a retiro de una de las figuras mas prometedores del gobierno, el joven ministro Sergio Massa que no logro ganar en Tigre, los que ha redundado en un alejamiento del ejecutivo nacional.
Otra designación trascendente es la del marplatense Amado Boudou como ministro de economía. Boudou fue el responsable de conducir la recuperación de los fondos de las AFJP como director ejecutivo de Anses.
Los fondos de las AFJP permiten a la Argentina superar la crisis internacional con otras perspectivas y aleja el fantasma de un posible golpe económico orquestado por la oligarquía local.
Otra cartera que observa cambios el la de salud tras la renuncia de Graciela Ocaña luego de las epidemias de Dengue y Gripe que asolaron al país en los últimos meses. En su lugar asumió el tucumano Juan Mazur, medico sanitarista ligado a Gines González García.
El que permanece en su cargo, es el Secretario de Comercio Guillermo Moreno, aunque es uno de los hombres mas desgastados de la gestión, producto de la campaña de desprestigio impulsada por los medios de comunicación y el gremio ATE. Hasta el cierre de esta edición el secretario de comercio continúa en su cargo.
Un hombre ligado al movimiento obrero, Mariano Recalde, fue designado en Aerolíneas Argentinas, hecho que marca la incorporación de cuadros jóvenes en las primeras líneas del gobierno.
La confirmación de Florencio Randazzo también es un gesto a destacar ya que la cartera de Interior en un fusible natural luego de una derrota electoral. Sin embargo Randazzo, logro imponerse en la localidad de Chivilcoy, cuidad ligada a los sectores agropecuarios, de donde es oriundo, convirtiéndose en uno de los pocos ganadores claros en el contexto provincial.
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