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tapa nro 9

Año 2 - Número 7 - Julio de 2009.

El mito de lo argentino, la pasión por lo argentino, y Techint en el final.
Arrebatos de pasión.

Este título quizá suene a tango, probablemente a una ironía. Quizá sea la mejor manera de definir esta suerte de apasionamiento que, de tanto en tanto, nos zamarrea con un profundo arrebato: la pasión por lo argentino. La herencia cultural y política nos indica, por lo menos desde Roca (Julio Argentino) hasta aquí, que siempre que se agita la integridad territorial o, como en el caso que nos ocupa, la propiedad de uno de los dueños de la Argentina, nos surge un patriotismo propietario e intolerante. La UIA, Techint, son un claro ejemplo de ese fervor de patriotismo propietario. Desde que asumió Cristina Fernández, son varios los episodios de nacionalismo a ultranza que hemos presenciado. Desde el campo argentino hasta lo que se anuncia como una asonada del sector industrial, hacia la República Bolivariana de Venezuela. ¿Será acaso que seremos tan chavistas como ellos patriotas de la globalización?

Hay voces que se han construido a partir de haber ganado no solamente la batalla simbólica, lo que llamamos el imaginario colectivo; son los sectores que han constituido el discurso dominante, son los que después de Caseros iluminaron la nueva República, los que como dice José Pablo Feimann: construyeron una ciudad a expensas de un país. Son los que han legado el pensamiento “argentino” pero hecho a su medida y desde sus medidas.
En tanto el tiempo pasa y las resistencias populares se enhebran, el mismo discurso se morigera, muta, se cambia se ponen palabras nuevas, generalmente que suenen “bien” o que indiquen algún grado de ilustración en el mejor de los caso o como ocurre desde hace bastante tiempo a esta parte, que para explicar lo sencillo se hecha mano a jergas en inglés que terminan por hacer inteligible cualquier pensamiento, por técnico o económico que sea. En definitiva, dos claras corrientes de pensamiento circulan por el imaginario colectivo, por un lado las del General Mitre y por otro, la del Dr. Jauretche, -por decirlo muy esquemáticamente, ya que ésta es una cuestión que por su complejidad desborda el propósito de estas líneas- no obstante, entre esta dos vitales columna, coexisten zonas grises, son esos lugares por donde “lo Argentino”, por momentos adquiere un sentido profundamente conservador, mientras que en otros, un sentido popular y hasta revisionista.
En este orden, muchas veces, desde los sectores más ligados al discurso “oficial” se intenta explicar la realidad imbuidos de ese sentido formal, con esa pátina con que se reviste esa condición ideal, enajenante, que suele portar la concepción de la Argentina mitrista; que suelen ser contrarrestada por el discurso de los sectores populares, desde el plano en que describen de las zonceras jauretcheanas. Hay un episodio, que ilustra este arrebato de nacionalismo, con propósitos conservadores, pero manejado desde la popularidad constituida por ese acervo legitimado, forjado en muchas generaciones de argentinos; los que hemos concebido algunas de esas pautas como un dogma. Traer a cuento, para dar sentido a este arrebato de patriotismo empresarial y propietario, un suceso tan conmociónate como puede ser el intento de recuperación de la Islas Malvinas no es gratuito, porque a pesar de todo, aquellos hombres de “armas” que intentaron la recuperación por la fuerza, pero, nos condenaban, desde la conducción política, a la derrota, -obviamente esto no esta dicho con el diario del día posterior- por el simple y sencillo discurso con que llegaron a la capital insular. En este dramático suceso, la Argentina del discurso oficial emerge con la fuerza incontrastable del dogma, que aparentemente no tiene grietas, la conducción oligárquica de ese entonces propone la recuperación y, la convocatoria, es respondida casi sin resistencia por todos los sectores; por más de que se tratara de la dictadura mas sangrienta de la historia Argentina y, que por otra parte, ya había muestras de que lentamente se le iba perdiendo el miedo: recordemos por caso la movilización de dos días antes encabezada por Saúl Ubaldini.
De manera que cada uno terminó cumpliendo con el rol asignado. Desde la donación de joyas emulando el mito de las Damas Mendocinas, hasta la asistencia a la Plaza de Mayo para aclamar la soberanía insular. Es decir el pueblo poniendo los hijos en el frente de batalla, mientras que lo que conducían las operaciones desde la Capital Argentina, ponían los bienes Británicos en nuestro territorio a buen resguardo, por eso de ser occidentales y cristianos.
Según cuenta el periodista Rafael Wollman, en un relato publicado en la revista Gente del 8 de abril de 1982, la madrugada del día 2 de abril la fuerza Argentina solicitaba mediante un bando, en un perfecto inglés desde la interferida radio local: «Es un llamado al gobierno colonial de las Islas Malvinas. Tenemos una gran fuerza. Queremos ser fieles a nuestros principios cristianos y occidentales y no queremos hacerles ningún daño. Queremos que estén todos bien.».
En todo caso no estaba mal manifestar el deseo de no hacer daño a nadie, -aunque en un invasión militar...- lo que parece gracioso es declararse occidentales y cristianos, esa mera declamación ya había condenado a la derrota. Porque estas declaraciones rimbombantes de pretender ser lo es el enemigo, resulta en si mismo un acto alienante. Es decir que enajena el propósito con el discurso.
Pero bueno es decirlo, bueno es recordarlo, sobretodo en estos días en que nuevamente cargados de propietario patriotismo, y enfundados en las mismas consignas: occidentales y cristianas, con sus voces crispadas han salido de la guarida los lobos de la UIA, a pedir, a demandar, con la promesa de que lo van a extender a sus pares del cono sur, y a sus respectivos gobiernos que Venezuela no pueda transformarse en miembro pleno del MERCOSUR.
Así nomás livianitos de ropa, vuelven por sus fueros. La defensa de una empresa Argentina, es la defensa de la propia patria. Al igual que con el campo, resulta que el pueblo debe asumir como propia la defensa de la hectáreas de Miguens. En todo caso lo Argentino, nacional y popular se expresas en la propiedad social. En los bienes que son de todos los habitantes. Con un sentido corporativista digno de otras épocas, el empresariado industrial ha propuesto un cerrada defensa del grupo Techint. Con el mismo sentido de cristianismo occidental que como es de regla establece el discurso oficial.
Antes de pasar revista al complejo Techint, merece recordarse- por ejemplo- que este mismo discurso fue enarbolado por los representantes de la mayoría de los países de la Región, e hizo que la República de Cuba fuera suspendida de la Organización de Estado Americanos(OEA). Es decir que por el sistema político y económico que imperaba en el continente, la Isla, fue apartada, suspendida, hecho fundado en el andamiaje ideológico, construido en aquellos días de la “Guerra Fría”:las fronteras ideológicas. Cuba sufrió merced a este hecho un bloqueo económico de casi cincuenta años.
No deja de ser paradojal que, mientras, los próceres industriales argentinos demanden sanciones de otro siglo, lo hacen en el momento en que por aclamación todos los cancilleres de la región – incluido es de los EE.UU- levantan la sanción impuesta en 1962 a Cuba.
En aquellos tiempos, un presidente norteamericano decía sin tapujos: lo que es bueno para General Motors, es bueno para Estados Unidos. Pareciera que la UIA, no se ha actualizado, porque lo que es bueno para Techint, no necesariamente es bueno para la Argentina y los argentinos.
Por su parte, Francisco Dos Reis, Presidente de Asamblea de Pequeños y Medianos Empresarios (APYME), indicaba en el marco del Congreso Americano de Pequeñas y Medianas Empresas, que “resulta un anacronismo la posición de la UIA, ya que Venezuela representa un comprador muy importante para el sector PYMEs” Agregando que “ en estos últimos cinco años, el comercio con Venezuela se aumentado por casi cuatro veces; El intercambio era de 450 millones de dólares, actualmente estamos comerciando por unos 1500 millones de dólares, quiere decir que se han triplicado con holgura las exportaciones, pero al mismo tiempo, Venezuela compra al exterior unos 15000. millones”. Desde un sentido común –agregó – como empresario yo quiero participar de esos negocios. Por otra parte, que vienen con que Techint es Argentina, si uno le vende, nos pagan a los 60/90 días y si le compra, debe hacerlo al contado”.

La historia del grupo Rocca, Techint y la piedra del escándalo.
Hace algunas semanas, el gobierno Bolivariano de Venezuela anunció la decisión pasar la propiedad al Estado Nacional Venezolano de la empresa Siderúrgica del Orinoco (SIDOR), cuya propiedad es de un 60% del grupo Ternium. Esta empresa que maneja el Grupo Techint, es un imperio en materia de producción de aceros planos.
Como casi siempre, el imaginario colectivo comienza a ser bombardeado por una serie de altisonantes declaraciones, de las que estamos dando cuenta, a partir de la UIA, y los grandes centros mediáticos de emisión de “información”; En este sentido los mensajes son claros e indican que “Techint es un empresa Argentina y el gobierno y el pueblo mismo deben velar por sus buenos negocios en el exterior. No se debiera permitir que el Sr. Chávez, termine apropiándose de capitales argentinos”.
No obstante la primer voz en disidencia con esta postura pertenece a la Presidenta, cuando dijo que “ hubiera sido oportuno que los 400 millones de dólares que se el anticiparon por la compra de la empresa por parte del Estado Venezolano, se debieran haber depositado en la Argentina, que hoy es un país seguro, ya que la crisis internacional no ha tenido efectos importantes”..
Veamos hasta que punto la empresa Argentina es lo es, y hasta dónde el imaginario popular cultivado trabajosamente por los buenos operadores de las relaciones públicas terminan por convertir en epopéyicos, hechos que poco tienen de heroísmo.
La fábula indica que allá por 1946, un señor de apellido Rocca, cuyo nombre de pila es Agostino, llega al Puerto de Buenos Aires y debido al éxito que rápidamente obtuvo, en virtud de sus dotes de empresario y hombre visionario en los negocios, hizo que al poco tiempo tuviera mucho dinero y que hasta se transforma en Agustín, “él, que venía con una simple valija con pocos enceres y muchos sueños, lo que le permitieron rápidamente alcanzar a hacer una fortuna que antes de morir, ya era codiciada por muchos otros capitalistas. Fortuna que hereda su hijo Roberto, de quien la revista Forbes, dijera que se trataba uno de los trescientos hombres más ricos del mundo.
Volviendo a la historia de nuestro héroe, y como se hace el milagro para que una persona sin capital se transforme de la noche a la mañana en capitalista. El asunto es sencillo, simple la ecuación es imposible, sin capital no hay capitalista. Quino, con su extraordinario poder de síntesis, lo graficaba en una reflexión de Manolito (un chico, hijo de gallego y almacenero) quién reflexionaba: “no se puede amasar una fortuna sin hacer harina a los demás”.
Los antecedentes de Techint se remontan a la Italia de las primeras décadas del siglo. Específicamente, a la época en que la poderosa Banca Commerciale controlaba, entre otras, a la firma industrial Dalmine, donde se desempeñaba quien años después sería el fundador de Techint. Posteriormente, como consecuencia de la crisis del ’30, el Estado fascista funda el IRI —Istituto per la Ricostruzine Industriale— empresa estatal que toma a su cargo numerosas firmas industriales, entre ellas a Dalmine, que con el tiempo llegó a ser la productora de tubos sin costura más importante de Europa. Ya transformado en un hombre de confianza del Duce, Rocca fue designado director del consorcio Cornigliano, clave en la logística de la guerra. Además, estaban a su cargo las empresas Finsider, Terni, Siac y Dalmine, hasta 1939, gracias a lo cual sentó una estrecha relación con empresarios alemanes. Los buenos negocios con la Alemania nazi de las empresas Dalmine y Ansaldo hicieron que Rocca consagrara a ellas su mayor esfuerzo, al punto de renunciar a la dirección del resto de las firmas. También desde 1939 y hasta 1943, Agostino desempeñó funciones importantes en la Confindustria, la Cámara de Corporaciones Fascistas.
Al finalizar la guerra, se organiza en Italia la empresa Compañía Técnica Internazionale (Techint) que se instala en la Argentina en 1946, mediante Techint Cía. Técnica Industrial S.A.:De allí en más Techint registra una acentuada expansión centrada en la producción sidero-metalúrgica y en menor medida en la construcción. En la producción siderúrgica sus empresas más importantes serán Dalmine Siderca S.A., instalada en 1949, y Propulsora Siderúrgica S.A., fundada en 1962. Lo que demuestra que nuestro hombre llegó a la Argentina con algo más que sueños y deseos de trabajar para construir la América.

La empresa.
Ternium, nave insignia del holding, adquirió en EEUU la compañía Hydril, que tiene fuerte presencia en el golfo de México, en Brasil y en el África occidental. También compró en el país del norte la empresa Maverick Tube Corp. y en México a Hylsamex. Partiendo de estos datos, nos sorprende que la mayoría de los medios se refiera a Techint como “una empresa argentina” y hasta hay quien se atreve a hablar de la “burguesía nacional de Kirchner”.
Por ello, pareció oportuno aportar algunos datos históricos que ayuden a comprender el carácter transnacional de una empresa que fue uno de los artífices de la reconversión monopolista impuesta por medio del terrorismo de Estado en 1976.
Respecto a esto último, vale la pena indicar que algunas fuentes sostienen que el 17 por ciento de los obreros metalúrgicos asesinados durante la dictadura pertenecían a Siderca, la más antigua empresa del grupo Techint en nuestro país. Asimismo, uno de los centros clandestinos de detención de la zona, el Tiro Federal de Campana, se encuentra lindante a la fábrica y hasta existe una puerta que comunica ambos lugares. Una aberración que no desmerece, como se verá, los orígenes de la empresa.

1976: un año clave y una política que permite la expansión.

La evolución de Techint S.A, es uno de los ejemplos de expansión mas significativos, entre las empresas transnacionales integradas o diversificadas que dominan el mercado a partir de 1976. Además de mantener el rubro tradicional incursiona en otros rubros, al comprar una empresa que fabrica motores eléctricos; o la incursión a través, de asociarse a otros grupos, que se dedican a la instalación de centrales telefónicas.
Por otra parte da algunos pasos significativos para diversificar su espectro productivo, al incorporarse a otras áreas de primordial importancia: extracción de petróleo, explotación minera y de gas; a las grandes obra de infraestructura, tendidos de redes de transporte de energía eléctrica, ferrocarriles, etc, etc.,
En 1978 murió el patriarca de Techint y lo sucedió su hijo Roberto. El grupo ya contaba con dos plantas siderúrgicas en la Argentina (en Campana y Ensenada), actuaba en ingeniería y construcción y estaba presente en gran parte de los países de América latina. Las nuevas firmas instaladas por Techint entre 1976 y 1983 muestran hasta qué punto esta transnacional se vio favorecida por la política económica de la dictadura cívico militar.

Compra de SOMISA.
En los 90, en plena ola privatista, el Grupo se hace de SOMISA (Sociedad Mixta Siderúrgica Argentina), la que se pasará a llamar SIDERAR. Esto permite la expansión de Techint en la producción de tubos de Siderca, permitiéndole sumar la matriz italiana Dalmine, la mexicana Tamsa, la NKK de Japón, algoma de Canadá, Confab de Brasil y Tavsa de Venezuela
Este proceso condujo a la creación de Tenaris en el 2002, la que fabrica hoy uno de cada tres caños petroleros que se venden en el mundo, siendo una de las empresas más valiosas, superando en cotización a firmas como Repsol YPF y Kodak.

La historia continúa.
Al morir Roberto Rocca, lo sucedo su hijo Paolo, cara visible de holding, quién sigue con la política de coptar al Estado, cosa que ha venido haciendo desde siempre, y con todos los instrumentos a su alcance. El oportunismo oficialista es sin dudas el eje mediante el cual Techint, ha obtenido los mejores negocios a expensas del Estado Argentino. Si bien el tema que analizamos y que sirve de disparador para comprender el funcionamiento de la “burguesía nacional”, no se encuentra dentro de nuestro país, y es ajeno a la política nacional, bien podría decirse que en este caso que existe una coherencia ideológica que permite comprender las posiciones de los gobiernos de Argentina y Venezuela.
Por otra parte el Grupo también ha tenido algunos chispazos con nuestro gobierno el que termina por intervenir la Transportadora de Gas de Norte, con una fuerte denuncia por vaciamiento empresario. Pero este es otro capítulo, de una misma historia.
Según la crítica a la concepción clásica de John Kenneth Galbraith1, indica que “la ventaja de las empresas transnacionales consiste en dos rasgos fundamentales: el aprovechamiento de las asimetrías entre el país de origen y los países receptores de la radicación de capital y la expansión de sus actividades en el sector financiero”. Además, Galbraith, explica la segunda fase se desarrolla en un primer paso imponiéndose en el mercado local, para lo cual es menester “imponerse primero”, pues del resultado de ese posicionamiento depende el expansionismo. Asimismo el economista Egipcio, Samir Amin2, en su trabajo liberse de la globalización de 1988 explica que “antiguamente había transnacionales norteamericanas y un estado norteamericano, británicas y su estado, belgas, francesas, todas con su Estado. Sin embargo, hoy existen simplemente transnacionales, mientras que los estados aparecen difusos a la hora de integrarlas. Es un caso que encaja perfectamente en el tema que nos ocupa. La nacionalidad de Techint. En este sentido Amin explica que “la asimilación entre lo político y lo económico, que caracterizó a las potencias del mercado mundial desde el surgimiento del imperialismo, vive su período de extinción histórica. Hoy no se puede hablar de imperial como proceso integrado, sino, de imperialismo; es decir centros capitalistas transnacionales dominantes en estado de conflicto, dentro del cual los estados nacionales- aún los países centrales- cumplen un rol subalterno.

1 Galbraith no responde al estereotipo de economista norteamericano, por sus ideas iconoclastas sobre la economía y prácticas de sus pares. Su mayor preocupación no era el análisis econométrico o teoría económica, sino analizar las consecuencias de la política económica en la sociedad y la economía política, en una forma accesible y eliminando gran parte del tecnicismo utilizado por los economistas. Autor de numerosos libros y artículos, fue profesor de la Universidad de Harvard desde 1949. Su obra incluye elementos del institucionalismo crítico, pues da un papel central a las instituciones y, en particular, a las organizaciones industriales con una política económica propia del keynesiano más progresista.
2 Es uno de los conceptos centrales de los estudios del pensador y economista Samir Amin, el cual desarrolla en su libro La desconexión publicado en 1988. En el marco de esta obra elabora una serie de propuestas acerca de la necesidad de que los países subdesarrollados se "desconecten" del sistema capitalista mundial. Esta necesidad de desconectarse no está planteada, según Amin, en términos de autarquía, sino cómo necesidad de abandonar los valores que parecen estar dados naturalmente por el capitalismo, para lograr poner de pie un internacionalismo de los pueblos que luche contra este.


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Revista Politica. Todos los derechos reservados. Propiedad intelectual N° 764992. La Plata, Buenos Aires, Argentina. Año 2009.