Un gran primer paso hacia el 82% móvil.
La movilidad jubilatoria.
Por Horacio Godoy
Abogado, especialista en Derecho Civil.
En septiembre, el Congreso Nacional transformó en Ley el proyecto enviado por el Ejecutivo Nacional estableciendo un régimen de movilidad o actualización anual de las jubilaciones a cargo del ANSSES. El nuevo sistema tiene dos aspectos fundamentales: en primer lugar, sepulta la ignominiosa ley jubilatoria votada por los neoliberales de los 90’ y, en segundo lugar, comienza a hacer funcional la garantía establecida en el Art. 14 bis de nuestra Constitución Nacional, lo que implica, además, que el sistema privado de jubilaciones -que todavía convive con el sistema de reparto- ingrese en los tiempos de la crónica de su muerte anunciada.
Previo al análisis político sobre lo justo o no de esta medida, debemos dejar claro que lo sancionado no es el fin último en la materia, es un paso, un gran paso para lograr -ahora sí racionalmente y como un país maduro- el objetivo final que no es otro que los trabajadores pasivos perciban el 82% móvil del salario de la actividad.
Se plantea la cuestión de “racionalmente”, porque nunca en la Argentina el 82% móvil fue un objetivo concluido, la ley podía obligar en ese aspecto, pero la realidad indicaba que el Estado, por variados motivos, nunca cumplió y lo único que logró es la inseguridad jurídica de los abuelos y el pingüe negocio de algunos a través de la industria de juicios.
Un hecho destacable de esta nueva ley es que por primera vez la clase política (al menos los que votaron mayoritariamente) asumieron su responsabilidad y dejaron la demagogia. Como alguien dijo: socialicemos el dinero de los pobres, pero nunca el de una clase determinada, cualquier semejanza con la fallida 125 no es casualidad y sí una ironía del cronista.
Se ha criticado en el recinto legislativo que la fórmula de actualización salarial es hasta esotérica (¿?), quizás porque esas minorías no entendieron su rol, cual es no dar el aumento, esa es una facultad del gobernante, es decir, el que más fue votado. Pero más allá de esta disquisición, lo concreto es: Si el incremento el próximo año se asemeja en el porcentual histórico, recordemos el 82% de lo logrado por los trabajadores en actividad, como dicen los jóvenes: de que nos preocupamos. Si no se acerca, están los caminos legislativos, judiciales e incluso político-electorales (no olvidemos que el 2009 lo es) para lograr la modificación de la ley.
Un último párrafo para los compañeros trabajadores pasivos. Si los mecanismos de la política y las instituciones no alcanzan, tampoco hay que preocuparse: la solidaridad de clase de los trabajadores activos impondrán y exigirán la nueva modificación. Por todo esto y como argentino, termino el mes de septiembre con tranquilidad, y ahora sí a enfrentar nuevos escollos como podría ser la modificación de la legislación impositiva, para que no nos ocurra como en el Gran? País del Norte, donde los que más tienen te funden y a pesar de ello tienen derecho a no pagar impuestos.
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