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Año 2 - Número 11 - Diciembre de 2009.

La reforma política.
Después de la crisis política del 2001.

Por Mario Bertellotti..

La decisión de establecer por ley la realización de internas abiertas, simultáneas y obligatorias para todos los partidos y todos los ciudadanos al efecto de seleccionar candidatos a fórmula presidencial, senadores y diputados nacionales, es la contra cara de la decisión que se adoptó en vísperas de la elección presidencial del año 2003. En ese entonces, se suspendió la aplicación de la ley que obligaba a la realización de elecciones internas.
Como consecuencia de ello, en el 2003 el peronismo concurrió a la elección con 3 candidatos de ese origen: Carlos Menem, Néstor Kirchner y Alberto Rodríguez Saa; y el radicalismo lo hizo con otros 3 de ese origen: Ricardo López Murphi, Elisa Carrió y Leopoldo Moreau. De esa manera, el debate de proyectos y candidatos no se dio previamente dentro del Partido Justicialista y de la Unión Cívica Radical, sino que se dio directamente en el conjunto de la sociedad.
Como se recordará, el veredicto de la ciudadanía fue claro. Menem, reivindicando el modelo que había desarrollado en los noventa: convertibilidad, economía de servicios, endeudamiento externo e importación, logró ganar ajustadamente la primera vuelta con una cifra algo inferior al 25 %; pero no se presentó a la segunda vuelta porque Kirchner, el segundo por poco, lo amenazaba con una avalancha de votos a favor suyo superior al 60 %. De todos los demás candidatos de la primera vuelta, sólo López Murphi, y con escasa cosecha de votos, había expresado un imaginario ideológico liberal conservador centroderechista; en tanto que los demás, con sus variantes, habían predicado un ideario nacional popular progresista centroizquierdista.
¿Por qué no hubo elecciones internas antes de la elección del 2003? Porque no había transcurrido entonces el suficiente tiempo para que la sociedad y los partidos pudieran procesar el significado y las consecuencias del estallido popular del 19 y 20 de diciembre de 2001; estallido que, reclamando que se vayan todos, había terminado anticipadamente con el gobierno de Fernando De la Rúa y la convertibilidad, llevado a la suspensión del pago de la deuda externa y precipitado la devaluación; creando así las condiciones para que comenzara y tuviera sustentabilidad un modelo de desarrollo centrado en el mercado interno y la industrialización.
¿Por qué va a haber elecciones internas antes de la elección del 2011? Porque después de casi 10 años de desarrollo de un modelo económico y social centrado en el mercado interno, la industrialización y la redistribución del ingreso, es tiempo y hay condiciones para que los partidos procesen internamente, antes de presentarse a la elección presidencial de 2011, cual es el modelo de desarrollo que quieren proponer a la ciudadanía.
Una novedad importante que traerá la ley es la cláusula que da batalla contra la plutocracia, el poder de los ricos, al limitar las campañas electorales en televisión a espacios equitativamente repartidos y gratuitos para los partidos. Es decir, se trata de una medida que fortalece la autonomía de la política y de la militancia frente al dinero, al bajar el costo de las campañas.
La decisión de que la elección interna sea con un padrón general no limitado a los afiliados es criticada desde la perspectiva de que podría distorsionar los resultados el hecho de que ciudadanos que no tienen simpatía ideológica con un partido voten en su interna; pero esta posibilidad queda neutralizada porque, al ser obligatorias y simultáneas para todos los partidos, los no afiliados se verán estimulados a participar en la interna de los partidos con los que tienen afinidad ideológica, y no en las de los que no tienen; y como se vota con el DNI y se sella, como en la general, no puede existir el voto en más de un partido con el objeto de perturbar.
La ley es criticada porque apuntaría a restablecer el bipartidismo peronista-radical. Lo hacen sectores políticos posicionados en el centroderecha liberal y en el centroizquierda progresista, sectores que en los últimos años, beneficiándose de la dispersión peronista y radical que se dio al no realizarse elecciones internas en el 2003, han ensayado construir frentes centroderechistas o frentes centroizquierdistas apoyándose en diversas patas peronistas y patas radicales posicionadas en el centroderecha y en el centroizquierda.
En este contexto de convocatoria obligatoria a toda la ciudadanía para que se comprometa en la selección de candidatos en forma previa a la elección general, en un marco de transparencia de procedimientos electorales y con limitación al abuso del dinero en el desarrollo de la campaña, se va a dar el debate de proyectos y candidatos para el 2011.
Y será la ciudadanía la que, con su concurrencia a los comicios internos de los partidos va a definir si la densidad peronista o la densidad radical siguen vigentes como para relegitimar al PJ o a la UCR; o si, por el contrario, nuevas estructuras partidarias con densidad conservadora-liberal o densidad progresista se ubicarán como el nuevo bipartidismo; o eventualmente adquirirán densidad suficiente como para compartir el poder con el PJ y la UCR en un escenario más plural.


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Revista Politica. Todos los derechos reservados. Propiedad intelectual N° 764992. La Plata, Buenos Aires, Argentina. Año 2009.