Condenados al Éxito.
Cultura Popular en envase radiofónico.
Por Javier Sánchez.
jsanchez@aluviondigital.com
En los últimos tiempos, la cultura popular en los medios de comunicación ha quedado estrechamente ligada a un berretismo propio de la escasez de ideas. Producto de una concepción netamente mercantilista, las producciones exitosas están íntimamente relacionadas con la facturación que proveen a sus realizadores y no a la calidad de sus contenidos. De esta manera, hacer un programa masivo, en cualquiera de los formatos que la tecnología nos brinda (televisión, radio, etc.), implica dejar de lado la calidad de los contenidos y el aporte que el uso del espacio puede generar culturalmente.
Por el contrario, nosotros entendemos que el rol de los medios tiene necesariamente que aportar al desarrollo intelectual y cultural de la sociedad. Este el caso de los integrantes de “Condenados al Éxito”, programa radial que se emite de lunes a viernes de 9 a 11:30 de la mañana por Radio Cooperativa AM 740.
Quienes hacen uso del micrófono en ese espacio tuvieron el agrado de recibirnos en el propio estudio para dar a conocer su idea de radio y permitirnos interiorizarnos en cómo es que se hace un producto con popularidad y con una alta calidad en los contenidos, cuáles son sus perspectivas a futuro y cómo ven la realidad de los medios en un contexto donde la reforma del marco regulatorio parece al caer.
La emisión diaria acaba de finalizar y en su propio recinto de trabajo nos sentamos a dialogar con Tato Contissa y Diego Olave, quienes, junto a Miguel “el negro” González, acompañan a la audiencia en lo que ellos denominan un “espacio que recrea la vieja radio: la radio popular”.
La Argentina ha cambiado y está cambiando. Creo que ustedes expresan ese cambio en sus contenidos y me gustaría que comencemos sobre esa construcción.
TATO - En realidad, nosotros lo que hicimos fue reconsiderar la radio originalmente. Con esto quiero decir que no es una propuesta original, sino que es una especie de refrito de los orígenes del medio.
Hay una cultura de la radio en nosotros tres por distintas razones y lo que hicimos fue recrear la vieja radio. La radio popular. Y después cada uno le mete su impronta que tiene que ver con lo generacional y la formación de cada uno.
Ese es el producto según lo definís vos. Desde la perspectiva de quien lo escucha tiene otros matices mucho más interesantes, porque usualmente lo popular tiende a confundirse con lo berreta, con el producto de porquería. Y en la radio lo que pasa es eso, que hay productos malos que se dicen populares y en realidad no son más que un producto malo, y lo popular no es eso.
DIEGO - Tiene que ver un poco con la formación del Negro, de Tato, que son militantes de años con una amplísima cultura general. Es una mirada intelectual para el campo popular a diferencia de lo que vos marcás. Si te sale berreta, no te queda más que encasillarlo en popular para que más o menos funcione, entonces el rótulo de popular pasa a lo berreta.
Cosa que no tiene nada que ver con lo que nosotros hacemos fundamentalmente por el trato que le damos a los temas. Entonces el programa es popular por la concepción que nosotros tenemos de lo popular básicamente.
TATO - Es una especie de marca de origen, los tres venimos y somos producto e la cultura popular, tenemos un origen popular. Después la formación. Hay una cierta capacidad instrumental que tenemos para hacer una especie de traducción. Como la música popular, que tiene una raíz popular pero que las letras tienen un nivel increíble. Entonces está en el artista.
En la radio pasa algo parecido y la sintonía que se genera con la audiencia está contemplada en la forma. A veces parece que estamos faltando el respeto al oyente, pero en realidad lo que cambiamos es un modelo impuesto de formalidad. Impuesto por los mismos medios que mienten y que imponen una realidad que es inventada. Ya no es parcial lo que muestran, es inventado por ellos.
Respetamos el modelo básico de la radio, el modelo de origen. No estamos puteando a cada rato. A mi me costó mucho, yo soy de la escuela de los 80, yo empecé en los 80. soy del concepto de que uno no putea delante de desconocidos y cuando se está ante un micrófono no sabe quien lo está escuchando. Hoy esto cambió y nosotros estamos en el medio.
DIEGO – Lo nuestro es más una insinuación constante, más al estilo del humor de Olmedo.
¿Cómo definirían la estética del programa?
TATO - Acá hay un laburo profesional muy fuerte de otras personas que no somos nosotros. Desde la Producción periodística y control de aire hay una idea de la radio que es bastante armónica. Porque por ejemplo estos pibes hacen laburo de edición pero ya como de laboratorio. Tienen muy en cuenta el tiempo del oyente, las cosas que puede captar y las que no, los distintos niveles de lectura, y laburan en función de eso. Por ejemplo, en nuestro programa se editan hasta las llamadas de los oyentes y eso esta concebido no sólo para el tipo que llama para escucharse, sino que también para los demás oyentes. Lo que hace que los oyentes se comiencen a cruzar en opiniones al aire y eso es parte de la estética.
Estética que está en función de un modelo de comunicación con claro anclaje en lo popular, claro.
DIEGO – No tenemos locutora porque la situación que hoy viva la locutora en la radio argentina degradada por el conductor, acotada o encorsetada en el pronostico del tiempo, la hora y algún que otro comentario aislado, no nos cierra.
Intentamos incorporar una voz femenina desde otro lugar y tampoco funcionó porque mucha gente nos tiraba la idea de que lo habíamos hecho para contrarrestar tanto hombre al aire. Por otra parte nos escuchan más mujeres que hombres, que es el target de la mañana, lo que genera esa contradicción de querer incorporar una mujer, pero por otro lado está esa cierta seducción de nuestra parte a ese público femenino.
No tenemos la estética de los habituales programas de radio, no vamos tan rápido como los habituales programas de radio. Evitamos 40 slogan y priorizamos 7 tratamientos de noticias.
¿Se puede decir que en este edificio aparece un nuevo concepto de comunicación y de contenidos respecto a la Argentina que viene?
DIEGO – Yo soy bastante escéptico en ese sentido. Desde la utopía me encantaría, desde la realidad me parece que yo soy un tipo muy pequeño que le pelea a grandes fortalezas y que no se cual será el final o el resultado de la batalla pero no creo que seamos la punta del iceberg, nosotros somos más el loco de la bandera. Ojalá cambie y me equivoque. Lindo sería que podamos ser la insignia de un nuevo periodismo de una nueva forma de hacer comunicación. Me parece que al no jugar para los grandes intereses es muy difícil.
TATO – Tienen que cambiar ciertas condiciones que están íntimamente ligadas al marco regulatorio de la radiodifusión. Desde el 76 en adelante, y en el 80 con la promulgación de la ley actual lo que se marca es un paulatino y constante traslado del sistema mediático al campo del mercado. Lo que hace que el sistema mediático esté regulado por las reglas del mercado. Y el sistema mediático de cualquier país tiene que estar regulado por las reglas de la cultura, el mercado si querés es un adicional o puede temer una presencia, pero no puede poner las reglas. Si esto cambia, no sólo podríamos competir, sino que contaríamos con un ámbito donde desarrollar esto que hacemos. Las preocupaciones principales es cómo hacer un buen producto cultural que pueda convivir en este sistema del mercado. Nuestra peleita es muy chica y la pelea de la ley es muy grande, pero estamos peleando por este cambio de paradigma y ellos se están defendiendo muy fuertemente porque el cambio de paradigma no solo implica un cambio para el sistema en general sino que de mercado. El mismo mercado se va a tener que regir por reglas que no son del mercado. Y en esto van a pelear a muerte.
Usaste una palabra que es muy dura: A MUERTE.
DIEGO - Es claro si se gana ganamos todos. Si se pierde es peor, después vienen por vos. Te atreviste, a partir de ahora fuiste. Después te vienen a buscar a tu casa.
TATO - Es una pelea muy dura, muy difícil. Pero de todas maneras es increíble haber llegado a donde llegamos. Si se llegó hasta acá vale la pena seguir. Sin ese cambio de paradigma, es una pelea perdida.
¿Como está funcionando fuera del ámbito de la Capital la Radio?
DIEGO – Bien, tenemos respuesta. Más que nada de la zona Sur (Lanús, Lomas), mucho conurbano, mucha ciudad pegada a la General Paz. Uno muchas veces pierde dimensión de lo que genera.
Siento que hay una necesidad de este tipo de programas, que hay un montón de gente que tiene una construcción similar y que hoy por el espiral de la radio se encuentra absolutamente desprotegida, no encuentra muchas alternativas que pueda escuchar, pueda estar de acuerdo o no, opinar. Porque hay tanta mala intención que satura.
El que medianamente tiene cierta convicción cambia y busca un cambio.
TATO – Volvemos a la regla del mercado. Tener un éxito hoy se traduce en un número de audiencia. En cambio la construcción de un fenómeno en la radio siempre fue mucho más lenta pero más estable. Una vez que construiste una imagen en la radio dura mucho más. Por televisión pasan un montón de conductores que nadie se acuerda quienes fueron. En la radio es diferente. Pueden seguir surgiendo próceres de la radio, pero lleva un tiempo construirlos.
Lo increíble es que el suceso de la voracidad televisiva penetró en la radio. Hoy se hacen aparecer y desaparecer conductores al ritmo de la televisión. Cosa que no puede ser porque nunca se terminan de hacer. Porque para ser un conductor y un producto en la radio necesitas tiempo. Porque no tenés la instantaneidad de la televisión.
Esta falta de paciencia se da porque las reglas del mercado están manejando las formas de producir en radio. Y estoy absolutamente convencido que la pelea se da revirtiendo esa realidad. Rotos los monopolios esta apertura es más fácil de generar.
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