Entrevista a José Alberto Gonzáles Samaniego, cónsul General de Bolivia.
Evo Morales encarna una lucha popular, con un mandato centenario
La contienda del pueblo boliviano representa una concepción, no sólo más justa de la riqueza, sino también, la recuperación de una cultura ancestral que fue aplastada por la conquista española.
La Embajada General de Bolivia en nuestro país está frente a Plaza Miserere, allí en el barrio de Once, donde Buenos Aires se transforma en el epicentro comercial y cosmopolita por excelencia; donde miles de personas trajinan cotidianamente; donde conviven coreanos, bolivianos, peruanos, argentinos. Allí, donde está cercado el monumento póstumo del “Más grande hombre civil de los Argentinos”, Don Bernardino Rivadavia y donde se encuentra el viejo edificio de la administración del ya inexistente Ferrocarril Sarmiento. Allí, donde banderas bolivianas enhiestas en cada venta exteriorizan, quizás, la alegría de la propia nación en momentos en que Evo Morales conduce su destino. Por estas mismas coordenadas, hace más de doscientos treinta años, Túpac Catari, hombre ligado a Túpac Amaru, pasó buscando una audiencia con el flamante Virrey, Don José Vertíz. Con su vuelta al Alto Perú, comienza precisamente la rebelión de José Gabriel Cóndorcanqui (el Tupac) Los lugares nos hermanan si reconocemos a la lucha como única y permanente.
- Bienvenidos - nos dice el Cónsul, un hombre joven, vital, enérgico, de esos a los que les toca resolver cuestiones que pueden parecer insolubles. - ¿Es que ustedes se han anunciado en la policía para ingresar? Aquí la gente entra nomás - nos dice, en tono socarrón.
- Es que somos respetuoso.... – comentamos
- No hay que serlo tanto. Si así fuéramos, todavía seríamos esclavos de la policía - nos aclara con picardía.
- Me parece que por ahora a la policía nuestro gobierno la maneja y ustedes en Bolivia hacen lo propio – y todos nos reímos.
Aluvión: En estos momentos, Bolivia es sin dudas de interés periodístico creciente. Nosotros pretendemos que nos informe sobre la Bolivia profunda, de la que conocemos poco, pero desde los sucesos actuales. ¿Cómo describiría la situación en estos momentos?
Cónsul: Muy bien - hace el gesto de impostar la voz y acomodar la memoria y buscar las respuestas. - En primer lugar, podremos decir que el problema recurrente, que trae aparejado distintos niveles de conflicto, es el tema de la tierra. Muchas veces no se habla, se prefiere indicar otros conflictos que definitivamente son colaterales. Pero el principal problema lo tienen, en estos momentos, los terratenientes, que están pensando cómo detener el régimen de una revolución agraria como la está planteando el presidente Evo Morales.
Aluvión: ¿Hablamos de una reforma agraria?
Cónsul: No, no, estamos hablando de una revolución agraria.
Aluvión: Explíquenos.
Cónsul: Revolución agraria significa un régimen distinto de la distribución de la tierra. Es importante que la gente sepa que hoy el 80% de la tierra productiva se encuentra en manos de un pocos hacendados. Son veinte familias, aproximadamente, las que controlan. Una muy mala distribución y tenencia de la tierra. Una sola familia puede tener entre 90, 100 hasta 120 mil hectáreas. Hablando siempre de zonas ricas, fértiles. En muchos casos, se ha constatado que hay tierras en manos de terratenientes que no cumplen con una misión económico-social, por lo que son susceptibles de ser tomadas por el Estado, el que les dará otro tipo de distribución, partiendo precisamente de parámetros opuestos.
Aluvión: Si veinte familias poseen el 80% de la tierra fértil, ¿cuánta tierra disponen actualmente el resto de las familias campesinas?
Cónsul: En contra partida, hoy hay millones de campesinos que no tienen ni un solo pedazo de tierra que les permita tener una producción que no sea la estrictamente de subsistencia. Por lo tanto, lo que propone el Presidente Evo Morales, y no sólo él, sino, la Asamblea Constituyente, la que ha terminado su labor hace algunos meses y cuyo modelo se va a votar el próximo 7 de diciembre, es un nuevo referendo.
Aluvión: ¿Cómo encara la nueva Constitución de la República el aspecto de la tenencia de la tierra?
Cónsul: Primero, en el nuevo texto constitucional, que como hemos dicho se pondrá a consideración el próximo 7 de diciembre, no se reconoce la figura del latifundio, es decir, que esta expresamente prohibido. La constitución actual no lo prohíbe taxativamente. En segundo lugar, también ese día determinaremos a qué se llama latifundio, si es hasta cinco mil o más hectáreas. En consecuencia, tenencia que se encuentre por encima de esas cantidades se las considerará latifundio y el gobierno deberá revertirla.
Aluvión: Por lo visto, este es el núcleo duro y complejo de la problemática...
Cónsul: Es evidente que el problema comienza cuando estamos hablando de familias que tienen bastante más de cinco mil hectáreas. Son esos los intereses que hoy se están jugando, es eso lo que hoy están defendiendo. Es importante destacar, para tener un panorama más preciso, que los propietarios de esas tierras son además dueños de otros poderosos grupos económicos, generalmente radicados en la ciudad de Santa Cruz, en Veni y en Pando. Son dueños de la banca, de distintas líneas de industria, empresas comerciales, supermercados, importadores de vehículos, seguros, etc., etc. Pero esto no es todo, y aquí viene el lado más perverso de la cuestión: también son los dueños de los grandes medios de comunicación, los de mayor penetración en la sociedad.
Aluvión: Pareciera que el poder de los grandes medios no es tal, a juzgar por los resultados electorales del último plebiscito…
Cónsul: Es verdad, sino el Presidente Morales no hubiera ganado por el 70%. Pero lo que se quiere manifestar es que ellos son los dueños de casi todo.
Aluvión: Otras imágenes nos llegan. Hace unos días, treinta muertos, cien desaparecidos.
Cónsul: Es parte de la disputa.
Aluvión: Cuando la cosa es con los objetos, se muestra tensión social y política, pero cuando la cosa es con y contra sujetos, entonces estamos en problemas. ¿No? ¿Hay un acusado por estos hechos, el Prefecto de Pando? ¿Cómo es la situación?
Cónsul: Está previsto que un juez cite al Sr. Leopoldo Fernández a prestar declaración y será la justicia quién determine si quedará preso o no. En estos momentos, estaría en una especie de confinamiento, una figura un poco extraña, pero lo cierto es que se encuentra alojado en instalaciones militares, se esperan las medidas cautelares y entonces sabremos si obtiene la libertad o no. El Fiscal de la Nación ha imputado al Prefecto de Pando por estos crímenes, quien, hay que destacar, es dueño de una gran extensión de tierra en ese lugar.
Aluvión: Otras imágenes que nos llegan pueden resultar muy repugnantes: discriminación, racismo, expresiones tales como “indios de mierda”. ¿Es un sustrato cultural difícil de desmontar?
Cónsul: Estamos acostumbrados a convivir con ello. Y si, es muy complicado, es muy difícil. Esto tiene una raíz muy profunda y se remonta a cuando los españoles llegaron a lo que hoy es Bolivia. Han matado a centenares de miles de indios en las minas para sacar la plata y llevársela a Europa, los que ahora nos cierran las puertas, entre paréntesis, y que no nos dejan entrar a sus países. Hay que partir de ese principio. Estos hermanos nuestros han sido oprimidos, abandonados, juzgados desde ciento de años, sus padres, abuelos, nietos hijos, en fin...
Aluvión: Frente a esta especie de resignación milenaria y popular. La pregunta es ¿cómo ha jugado la Iglesia en todo este proceso centenario?
Cónsul: En la Iglesia hay matices. Unos ven con simpatía todo este proceso, pidiendo una sociedad más justa y participativa, que la riqueza se distribuya de otra forma, para que no haya tantos pobres y tan pocos ricos... Yo creo que esa parte de la Iglesia está contenta y acompañando a Evo Morales. Al reconocer la existencia de ésta, reconocemos la de la otra, la que está del lado de los poderosos, la que bendecía y protegía a los ricos, haciendo equilibrio, malabarismo; tranquilizando a los pobres con aquellas cuestiones de que “es más fácil que entre un camello por el ojo de una aguja que un rico al reino de los cielos”. Esa Iglesia quería tener a la gente en el “molde”.
Aluvión: ¿Indica esto que esa Iglesia ha perdido influencia?
Cónsul: Si, la gente ha decidido ir al frente con un cambio y, esto no es solamente por Evo Morales, en todo caso Evo encarna el proceso. Esto es un cambio que se veía venir. Definitivamente, el pueblo se cansó de que lo posterguen. Hay un hartazgo de que unos cuantos pícaros corruptos manejen el país en su provecho, postergando a la gente a vivir cada día con mayor pobreza. Este es un proceso irreversible, el pueblo se ha empoderado, adueñado y no creo que el proceso pase únicamente por Evo Morales. Se están desconociendo las viejas instituciones, a las que les temían y vivían permanentemente de rodillas. La gente se ha dado cuenta que los cambios se dan desde abajo, que no hay otra forma.
Aluvión: ¿Cómo es el proceso reciente?
Cónsul: Comienza en 2000, con la huelga del agua en Cochabamba; en 2003, con la salida de Sánchez de Losada; en 2005, poniendo a Evo en el Gobierno. No obstante, es importante destacar que a pesar de su inmensa popularidad, Evo debe rendir examen ante los movimientos sociales. Evo sigue adelante y en 2005 gana con el 54%, mientras que en el 2008 lo hace por el 70%, esto marca como se jalona la lucha.
Aluvión: ¿Significa que el proceso de justicia avanza, pero sin cheques en blanco?
Cónsul: Esto significa que se está haciendo un buen trabajo. Es decir, que la mayoría pobre y abandonada de Bolivia (casi un 70% de la gente) lo vea con buenos ojos. Mientras que un grupo minoritario resiste para conservar sus privilegios y, otros, también ínfimos, temen porque les han vendido la idea de que con Evo viene un socialismo totalitario, que les va a quitar sus viviendas. Eso es una mentira flagrante: Evo Morales nunca ha pretendido hacer tal cosa. La cuestión es que si se van a investigar las grandes fortunas, ¿cómo hicieron el primer millón? Si tienen todas las cosas en orden, cuál es el temor… La verdad es que utilizan todos los elementos que tienen para preservar sus privilegios: desde estos dichos, hasta matar gente... No tienen límites.
Aluvión: Hace unos doscientos treinta años, Túpac Catari, partió desde los Altos en busca de una entrevista con el Virrey para peticionar mejores condiciones de vida y de trabajo. Luego, a su regreso comienza la gran rebelión del Túpac Amaru. ¿La lucha es la misma?
Cónsul: Yo creo que si... El tan prometido: “Volveré y seré millones”. Bolivia es un país eminentemente indígena, la mayoría son hijos de Catari y hay muchos a los que no les gusta eso. Están los que se resisten a que Evo sea Presidente. Pero la verdad es que todos aquellos que se formaron en las grandes universidades, como Harvard, Chicago, Berkeley, con conocimientos supuestamente importantes, no han podido subsanar los problemas reales. En cambio Evo, con una buena dosis de honestidad, trabajo y de sacrificio está sacando adelante el país. Es eso, son los millones de los que hablaba Catari, y no solamente en Bolivia, el movimiento de libración trajina hoy en casi todo el continente.
Aluvión: Al pasado no se puede volver, ¿no se corre el riesgo de perder el rumbo al intentar volver a vivir como hace tantos años?
Cónsul: No, no es volver al pasado, en todo caso se trata de retomar el camino que se perdió hace quinientos años. Era una sociedad distinta, donde la centralidad estaba determinada por la naturaleza. Se respetaba el agua, la tierra, los animales, la diversidad y por supuesto a la criatura humana. Se trataba de solidaridad, fraternidad, la gente tenía lo que necesitaba. Por supuesto que también había Incas que explotaban. Pero el sistema era muy parecido al ideal. En cambio, hoy estamos hablando de los despojos del capitalismo, donde la gente muere o mata por un peso, ya no se respeta la tierra, la diversidad, el planeta. Ellos tenían otros principios filosóficos, cosmovisiones muy distintas.
Aluvión: Finalmente, ¿advierte usted que hay un signo de cambio profundo en América del Sur?
Cónsul: Sí, efectivamente son tiempos que marcan que hay cambios. Los acuerdos firmados por varias naciones del continente en pos de su unificación así lo indican. El hecho de que los pueblos tengan dirigentes que sean expresiones genuinas de su pueblo es un hecho halagüeño. El espaldarazo brindado por los presidentes del continente a la gestión de Evo en Chile en momentos tan difíciles. Hoy ya no se admite que el embajador Norteamericano te ordene a quién debes nombrar para tal o cual cargo. Se están viviendo otros aires. No obstante, hay que estar alertas, no sea que el gendarme del mundo intente nuevamente, meter su mano en nuestro continente. No digo que haya que temer, hay que estar precavidos para que no vuelvan hacer pagar sus derroches, como siempre lo han hecho hasta ahora, a los pueblos más pobres del mundo. De todas maneras, existe un proverbio que dice: cuando se acabe con la última gota de agua, cuando se tale el último árbol, cuando se mate el último animal, ya nadie se salvará, por más dinero que tenga. El capitalismo, y su expresión político-cultural, pareciera estar dispuesto a hacer estallar el planeta. Esto es de extrema gravedad. Por eso, la mejor respuesta es la de los pueblos. Debemos tomar el ejemplo de los pueblos originarios, ellos han sabido vivir con la naturaleza en un equilibrio perfecto.
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