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Año 2 - Número 11- Diciembre de 2009.

Elecciones en Uruguay.
Vamos Pepe, vamos con la gente.

El Frente Amplio retuvo el gobierno al obtener la fórmula Mujica-Astori el 52,26%. Triunfó ante sus pares Lacalle-Larrañaga que obtuvieron el 42,26% en segunda vuelta. El presidente electo comenzó ya a delinear la transición del gobierno. Ya está confirmado que participará junto al primer mandatario en ejercicio en la reunión del MERCOSUR, que se llevará a cabo el 9 de diciembre.

“¿Sabés una cosa pueblo? Este es el mundo del revés porque en el Estrado tendrías que estar vos y nosotros abajo aplaudiéndote, porque esta batalla la dieron ustedes”, fueron las palabras del presidente electo del Uruguay, que ya había recibido las felicitaciones de Tabaré Vázquez y de los primeros mandatarios de nuestra América Latina y de la fórmula que perdió.
¿Cómo explicar, analizar, narrar estas elecciones del país hermano? En principio, no hubo sorpresas, ganó el Frente Amplio (FA) y tendrá un segundo quinquenio en el poder político. La ciudadanía uruguaya le aseguró la mayoría parlamentaria en la primera vuelta, pero lo hizo esperar hasta la segunda vuelta para renovarle su apoyo al gobierno. Las encuestas daban ganador a la formula oficialista.
Entonces Uruguay tiene nuevo presidente que se llama José Mujica Cordano, y su objetivo será, transitando por el injusto capitalismo, probar que el humanismo del socialismo en este Uruguay sigue siendo el horizonte insuperable de este tiempo.
No es un dato menor que el centenario proyecto del partido conservador volvió a ser derrotado por el feroz golpe de las urnas. Para esta segunda vuelta se juntaron en una santa alianza los blancos con los colorados y sumemos a los independientes. Ni aun así pudieron cortar la posibilidad del cambio. No hace falta estar mucho tiempo en ese país para darse cuenta que ese sistema de simulacro de democracia y la mentira como orden político de pensar y actuar que proponen los partidos históricos han entrado en una crisis terminal.
Es evidente que las claves del triunfo abrevan primero en los avances sociales del gobierno de Tabaré, también en el carisma y la transparencia del “Pepe”, porque aún con una oposición que lo acusa de ser un extremista, él cree en la idea de que vencer no es el único camino deseable ya que la verdadera gloria está en convencer. Y fue así que convenció al interior profundo del país y a los sectores más desposeídos.
“Hay una eterna cuestión que tiene que ver con las luchas por la igualdad entre los hombres, lo que en la última instancia es la gran diferencia entre izquierda y derecha. Encima de eso hay muchos caminos, pero eso es lo esencial. La manera de concebir la libertad desde la izquierda es algo propende a la igualdad entre los hombres, pero por igualdad entiendo un marco referencial de desarrollo de las diversidades que los seres llevamos adentro. La derecha tiene espíritu de competencia, es la ley del más fuerte” (1).
No le será fácil la tarea que debe llevar adelante. De las dos estrategias para la emancipación social, el FA eligió la segunda opción en esta etapa especial, alineándose estratégicamente con las izquierdas del continente. Hay una realidad y es que aún en Uruguay la cultura anticapitalista no es mayoría y es por consiguiente un escollo insalvable. Sin embargo, es posible sembrar embriones de un nuevo humanismo socialista.
“Hoy lo que me queda es la lucha por igualar la sociedad en la que vivo, partiendo de la base de que la lucha principal es elevar el fondo de la sociedad. ¿Cuántos centímetros lograremos? Hoy no tengo respuesta”, dice Mujica en la citada entrevista y continua explicando este duelo: “como estamos en una sociedad capitalista, el límite teórico es que el motor de la economía está empujado por el lucro y la creatividad. ¿Qué tanto del lucro? Lo suficiente para que siga el ciclo económico, no tanto como el quiere, porque si no, no reparte. Toda la batalla política está concentrada en esto”.
Hay que entender las coyunturas políticas que viven los países. Hoy la izquierda uruguaya no se propone en esta etapa histórica desarrollar un proyecto anticapitalista, pero claro que ello no le impide reconocer que su lógica de la igualdad nada tiene que ver con la lógica del lucro y la desigualdad que es la lógica del capitalismo y sus profetas. Pero claro está que descartar un proyecto anticapitalista no implica traicionar las ideas fundantes que lo llevaron a la lucha a José Mujica.
Este nuevo gobierno debe tener en cuenta la distribución donde haya para el pueblo más igualdad en los beneficios y menor desigualdad en las pérdidas.
Este gobierno está frente al reto de sepultar a los viejos operadores del pasado que dicen tener planes y políticas a largo plazo cuando en realidad buscan llenarse los bolsillos en un plazo escueto. No es una cuestión de enseñanza que el periódico Aluvión quiere imponer, sino por lo contrario, queremos contribuir a plantear los desafíos que tiene el querido “Pepe” Mujica en su gobierno. Entre ellos está el de profundizar la revolución productiva con equidad. Profundizar la lucha contra la desocupación haciendo saber que en el mundo está desapareciendo el trabajo. Tendrá, inevitablemente, que seguir desmontando el aparato burocrático del Estado y que éste además deje de robarles a los pobres para darles a los ricos. Debe seguir apostando a la educación como el eslabón insoslayable del futuro uruguayo. En definitiva, deberá proclamar y fomentar la libertad del ciudadano contra la opresión del poder económico y comunicacional, así como el significado laico de la alegría de vivir contra el miedo de la trasgresión, y la razón contra el dogma; así como la fraternidad contra el servilismo.
En la conferencia del sábado, Mujica dijo que debe llevar adelante “una política nunca dogmática, flexible y revisable en la práctica”. La defensa de la democracia también es todo un reto. “No es perfecta, tiene unos defectos bárbaros. Pero es lo mejor que tenemos y debemos trabajar para mejorarla”. En ello debe acarrear el pasaje de una democracia débil y representativa a una más vigorosa y participativa.
Los compañeros del presidente electo (Movimiento de Participación Popular) tienen la visión de la liberación nacional hacia el socialismo, ese es un camino largo, pero si el gobierno de José Mujica logra lo descrito anteriormente por ahora, en esta coyuntura, poco importa que esta izquierda no proclame un proyecto anticapitalista y seguro que estarán mucho más cerca de ese sueño que durante muchos años ha sido solamente una utopía. Porque a este gobierno que llegará en marzo del 2010 le corresponde asegurar la estética de la unidad, la ética del compromiso y asumir la dirección moral e intelectual de la sociedad. “El Frente Amplio fue fundado para cambiar el país y no sólo para ganar las elecciones”, dijo alguna vez Mujica. Hace cinco años comenzaron el cambio.
En marzo comienza un nuevo gobierno, un nuevo desafío para este gran hombre. Las metas planteadas parecen ser sencillas: “que ande la economía y que el fondo social de Uruguay se eleve”. Mujica no sólo debe conciliar acuerdos para lograr, como decía el lema de campaña, “un país productivo, solidario y de primera”, pero claro los gobiernos de América Latina y sobre todo nuestra presidenta deben ayudar a que ese desafío sea realizable. El Pepe dijo que “todos tenemos que meter las piernas en la batea, de lo contrario no vamos a cambiar”
El domingo 29 de noviembre de 2009 fue un día histórico porque el alquimista de la palabra, pulmón de los intelectuales de los humildes y la conducta ética de un hombre ha triunfado, gracias a un pueblo que no lo dejó solo, por sobre la prepotencia del dinero mal habido de un candidato que lleno de mentiras la campaña presidencial. Uruguay está alegre y América Latina feliz.

(1) Extracto de la entrevista a José Mujica publicada en el periódico Brecha el jueves 26 de noviembre.


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Revista Politica. Todos los derechos reservados. Propiedad intelectual N° 764992. La Plata, Buenos Aires, Argentina. Año 2009.