¿Cerca del Final?
Zelaya no cede y consigue fuerte apoyo político.
Aunque las fuertes posturas políticas del presidente de Honduras, Manuel Zelaya, y el golpista, Roberto Micheletti, parecen indicar un estancamiento en las negociaciones, la fuerte presión ejercida por la cancillería brasileña parece rendir sus frutos. La OEA y los Estados Unidos empiezan a modificar su rumbo anterior, a pesar de que en Nicaragua empieza a vivirse una situación de inestabilidad política similar a la que sufrió el depuesto mandatario hondureño.
El legítimo presidente de Honduras, Manuel Zelaya, confirmó el martes 20 de octubre que se reunió un representante del gobierno de facto de Roberto Micheletti y le reiteró que no está dispuesto a negociar su restitución en el poder, del que fue sacado por Golpe de Estado el 28 de junio.
Zelaya explicó a Radio Globo que el encuentro que mantuvo con Arturo Corrales, miembro de la comisión de diálogo de Micheletti, fue "una reunión informal", concertada a través de una llamada que le hicieron personas que no identificó, y subrayó que se necesita "un acuerdo político" para superar la crisis.
Aunque parezca increíble la ecuación de fuerzas que existe en Honduras hoy, hace suponer que todo se encamina a una solución. A tal punto, que el claro apoyo popular a Manuel Zelaya se ve contrastado con la fortaleza militar desplegada por los antiguos halcones de George W. Bush en territorio hondureño.
De todos modos, los partidarios del verdadero presidente hondureño están dispuestos a seguir manifestando, a no hacer uso de la violencia y, por supuesto, a no caer en el juego que pretende el enemigo.
¿Cuál es entonces la salida?: la restitución del presidente Manuel Zelaya.
Micheletti se está quedando sin argumentos para soportar las demandas políticas de los trabajadores, de los pueblos originarios, estudiantes universitarios y periodistas independientes, incluso ha debido soportar una fuga de quienes creían que el golpista "tenía aspiraciones democráticas".
Si bien el papel de la OEA fue casi famélico respecto de las soluciones políticas para la resolución del conflicto, continuará realizando gestiones para resolver la crisis política en Honduras. El Secretario General del organismo, el diplomático chileno Insulza, advirtió que las negociaciones actuales están estancadas. "Hay un proceso de estancamiento en las negociaciones, y es necesario esforzarse por sacarlo adelante", dijo Insulza en un informe ante la Organización de Estados Americanos. La OEA "continúa promoviendo el diálogo" entre el gobierno de facto de Roberto Micheletti y el mandatario derrocado Manuel Zelaya, añadió.
El conflicto en Honduras está virtualmente estancado desde el viernes último, ya que las partes no se ponen de acuerdo sobre el posible regreso de Zelaya a la presidencia. A pesar de esta situación, "ninguna de las dos partes ha mencionado la posibilidad de abandonar las negociaciones", dijo Insulza, destacando que "obviamente el diálogo tiene gran importancia para los hondureños".
Aun así, advirtió que para que el diálogo prospere, las partes no deben proponer temas en los que saben que no van a estar de acuerdo como, por ejemplo, la cuestión de definir lo ocurrido en junio cuando Zelaya fue derrocado. Por un lado, Zelaya y sus partidarios dicen que fue un Golpe de Estado; por el otro, Micheletti y sus partidarios sostienen que fue una destitución apegada a la Constitución.
Respecto a la situación en la embajada de Brasil en Tegucigalpa, donde Zelaya se ha refugiado, Insulza expresó una gran preocupación y denunció que las fuerzas de seguridad hondureñas han lanzado una campaña de "hostilidad" contra la sede diplomática. "El problema es que la hostilidad sigue, el problema es que siguen los gestos hostiles, los ruidos nocturnos y las manifestaciones y las provocaciones y eso es preocupante", expresó.
Entretanto, Ruy Casaes, embajador de Brasil ante la OEA, denunció que las fuerzas de seguridad hondureñas aplican técnicas de "tortura" contra el personal de su embajada en Honduras. "La delegación de Brasil deplora los actos del régimen de facto de violación a los derechos humanos y exige el fin inmediato de la situación de la tortura a los ciudadanos brasileños y hondureños que se encuentran" en la sede diplomática, expresó. Además, denunció que los agentes hacen ruidos de corneta e imitan ruidos de animales en la noche, y acusó a las autoridades hondureñas de demorar el envío de alimentos a la sede.
Los medios alternativos, como la FM Gualcho, se convirtieron en un verdadero dolor de cabeza para Micheletti, quienes a pesar de la censura impuesta han logrado transmitir, aún a riesgo de su propia vida, la verdadera situación de lo que ocurre en Honduras.
En una suerte de "arrepentimiento político", el embajador estadounidense W. Lewis Amselem acusó al gobierno de Micheletti de inflexibilidad en las negociaciones. "Hemos hallado que en la más reciente ronda de discusiones, el régimen de facto no se ha mostrado tan flexible ni dispuesto a negociar como lo ha estado el presidente Zelaya. Exhortamos al gobierno de facto a considerar las negociaciones tan seriamente como lo hace el presidente Zelaya y a considerarlas como él las considera: una posible salida a este impasse", dijo el diplomático estadounidense.
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