De retazos y memoria.
Por Horacio Ciriaco.
hciriaco@aluviondigital.com
En la vida democrática, como en la propia vida, hay hechos, sucesos que se repiten periódicamente y que dejan sus efectos guardados en la memoria, acumulándose en ese banco de información personalísima que es la experiencia.
Frente a algunos sucesos con resultados adversos, dolorosos u otros con características opuestas, se va construyendo la compresión del pasado y las perspectivas del porvenir. La mirada introspectiva suele ser compleja porque ante un acontecimiento determinado se pone en juego todo el conocimiento acumulado y toda la experiencia de vida puede resultar cuestionada o jaqueada por el resultado obtenido -esta situación se da en aquellos que ponen pasión vital a lo que hacen.
De allí la urgencia por comprender, por desatar ese gran interrogante que permite conocer por qué elegimos ese lugar para pararnos, participar y jugar. Un espacio que nos permita recuperar el sentido para vivirlo con la certeza -la coherencia estructurada en la experiencia- y con la convicción de que lo hecho está bien hecho.
Para quienes hemos acordado en forma permanente y hemos explicado las razones con que nuestro gobierno ha actuado, para quienes no especulamos con los resultados en la mano, para nosotros que desde un periódico hemos afirmado categóricamente que el gobierno se encuentra por la senda de la reconstrucción del hombre argentino -al que en varias oportunidades se intentara desbastar por la violencia y la opresión de la sin razón en el marco de un proceso que arranca allá por 1955- y aspira a una justa redistribución de los ingresos y que ha sufrido las más violentas de las represiones.
El proceso electoral que del día 28 de junio no ha tenido ninguna escena de violencia, pero tampoco está ajeno a la violencia manifestada durante el gran paro patronal chacarero y mediático.
Usualmente tendemos a analizar los sucesos en sí mismos. Por caso el proceso electoral, desprendido de todo ese otro contexto, analizamos las posibilidades de uno u otro competidor, las posibilidades que tienen cada uno en hacerse de la victoria, lo que significa concitar la voluntad popular para direccionar la política estatal en un sentido o en otro.
Los instrumentos adquirieron relevancia “estratégica”: las encuestas pasaron a ser una especie de oráculo de la manipulación mediática, dejando de ser herramientas que brindan certezas a aquellos que deben tomar las decisiones.
El discurso falaz y mentiroso que cala hondo en esos retazos amedrentados de memoria popular que se encuentran llenos de pavura, aquellos retazos que aconsejan no batir parches, “no vaya a ser cosa que...”, que si no fuéramos tan sutiles diríamos nos recuerdan al “silencio es salud”, y del cual “Doña Rosa” es su heredera.
Pero volviendo al tema de pararnos frente a un resultado, siempre lo hacemos provistos de la mirada que nos aporta nuestra memoria. Y, desde esos retazos, tratamos de interpretar, de comprender el momento que, inexcusablemente, nos recuerda a situaciones similares -demasiado similares. Por ejemplo: la confrontación Cafiero – Menem, cuyos resultados fueron la década menemista, la hecatombe delaruista, el paso de Duhalde por nuestras vidas, la vertiente neoliberal de Alzogaray. Al paso de esos jinetes quedaron la pobreza y la exclusión como herencia, que habrá que luchar mucho para erradicarlas. Entonces la pregunta va de suyo: ¿cómo es posible el resultado del domingo?
Este resultado ¿significa un cuestionamiento a la política general del gobierno o vinieron a cobrarnos la resolución 125; la forma de vestirse de la presidenta, el discurso de Néstor Kirchner, la decisión de meter presos a los represores, el brindar jubilaciones a quienes las necesitaban,, la estatización de Aguas Argentinas, de Aerolíneas, de la Fabrica Militar de Aviones, el paso al Estado de los Fondos de Jubilaciones y pensiones; el pagar y liberarnos del FMI; nos cobran la política exterior, la alianza estratégica con Chávez, -que se dedica a estatizar empresas Argentinas-, con Evo Morales y Lula...?
En materia de buscar razones, surge la necesidad de personalizar y encontrar culpables, la tentación de calificar de mariscales de la derrota es algo que suena como un estigma entre la militancia política. Sin embargo, no queda claro, por lo menos para nosotros, dónde están los culpables, y si los hay...
Sostener a un militante con tan mala prensa como Moreno, debe tener un costo, tal vez porque no se conocen las razones para sostenerlo; la política de INDEC, tampoco ha sido explicitada de forma conveniente, de manera que se pueda demostrar que los grandes operadores juegan contra los intereses del país; las falacias de Solanas respecto de las rentas petroleras no fueron demolidas por informes que digan la verdadera situación con ese sector, y seguramente este rosario debe ser largo.
Es importante destacar la penetración del discurso mediático, como si se tratara de un fenómeno permanente y no dinámico como es la vida y por ende la política.
Si creemos que ellos -los ganadores- tuvieron una mayor capacidad de fuego -si se permite la licencia de poner dramatismo bélico a un proceso que es simplemente electoral y es electoral por tanto y en cuanto se gana como se pierde- he instalaron con verdadera potencia el mensaje del descrédito permanente a la política; transformaron la realidad en una foto fuera de foco, vale decir, pusieron al gobierno actual, con las misma sutiles semejanzas, a la par del de De la Rúa, y fundamentalmente produjeron un profunda banalización de la representación política.
Con concurrentes esfuerzos por parte de los propios actores, candidatos y programas cómicos de TV; los otros programas, los periodísticos carecen del mismo rigor que los anteriores.
Lo cierto es que la memoria no nos aporta datos congruentes en este sentido. He ahí el conflicto colectivo e individual. Números más, números menos -como indicó la presidenta- en el resultado nacional nos fue favorable y, si bien se reconoció la derrota en la provincia de Buenos Aires, también se trata de números más números menos. Pero este resultado tiene gran valor simbólico.
El futuro es siempre el gran interrogante. ¿Cómo sigue...la historia, estos votos son de la alianza empresarial y del candidato millonario?
Lo que sí se puede afirmar es que estamos en presencia de una suerte de país dividido con mucha volatilidad y escasa pertenencia, este humor concitado por “El Colorado” se proyectará al 2011. Los sectores reconcentrados de la economía y los grandes multimedios deben haber decidido esta opción. Para ellos que ya lo saben – y para nosotros deberá quedar claro- esto no se juega solo, hace falta movilizar la voluntad popular. Nuestro principal trabajo es recuperar la militancia como factor determinante que permita la transmisión de información y al mismo tiempo concite voluntades permanentes. Ese ha sido y es el gran ausente durante muchos años.
La lección debiera ser que hay que volver al militante como el gran articulador del destino popular.
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