Alerta pandemia: ¿Hay razones para estar inquietos?
Por el Dr. Carlos L. Sanguinetti. Ex Director Nacional de Emergencia Sanitaria, Subsecretario de Coordinación y Atención de la de Salud del Ministerio de Salud de la provincia de Buenos Aires. Es Director de la Especialización en Comunicación y Salud de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la UNLP y Presidente de MEP.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) alertó el viernes 24 de abril de 2009 sobre la existencia de varios centenares de casos humanos sospechosos de gripe porcina en México y Estados Unidos, incluyendo unos 60 que resultaron mortales en el país latinoamericano.
"Tenemos hoy unos 800 casos sospechosos de gripe porcina, con 57 muertos, en la región de Ciudad de México", declaró a la prensa la portavoz de la OMS, Fadela Chaib. "Se han descubierto casos similares en la región de San Luis Potosí, en el centro de México", añadió.
"En Estados Unidos, hay siete casos comprobados: 5 en California (oeste) y 2 en Texas (sur)", indicó Chaib. Según ella, aún no se había registrado ninguna muerte en Estados Unidos, donde el virus responsable de la enfermedad pertenece a la cepa H1N1”. Comenzaba para el común de la gente la amenaza de la Influenza A H1 N1.
La gripe porcina - que no se llama más así, sino influenza tipo A, decisión que, más allá de corresponderse científicamente, está vinculada sin duda a la producción pecuaria de cerdos, alimentos para los mismos, vacunas etc.- está a punto de convertirse en una pandemia. Según los protocolos de la OMS, el nivel cinco se activa "cuando la enfermedad ha desarrollado focos autónomos en más de dos países de una misma región”. Esto indica "una señal fuerte de la inminencia de una pandemia" y de que queda muy poco tiempo para prepararse para enfrentarla. Así, estamos a un paso de la pandemia que será oficializada cuando la OMS pase al nivel de alerta seis y para eso Argentina debiera estar preparada.
La gripe porcina es una enfermedad infecciosa respiratoria de los cerdos causada por el virus de la influenza tipo A, el cual provoca brotes comunes de influenza entre estos animales. Los virus de la influenza porcina enferman gravemente a los cerdos, pero las tasas de mortalidad son bajas. Estos virus pueden propagarse entre los cerdos durante todo el año, pero la mayoría de los brotes infecciosos ocurren en los meses finales del otoño e invierno, al igual que los brotes en las personas. El virus de la influenza porcina clásico (virus de la influenza H1N1 tipo A) fue aislado por primera vez de un cerdo en 1930.
Al igual que todos los virus de la influenza, los virus porcinos cambian de manera constante. Los cerdos pueden estar infectados por la influenza aviar y humana, así como también por los virus de la influenza porcina. Cuando los virus de otras especies infectan a los cerdos, pueden reagruparse (es decir, cambiar sus genes) y pueden surgir nuevos virus de la mezcla de los virus de la gripe porcina con los de la gripe humana o aviar. Por este motivo, a través de los años, han surgido diferentes variaciones de los virus de la influenza porcina. En la actualidad, hay cuatro subtipos principales del virus de la influenza tipo A aislados de cerdos: H1N1, H1N2, H3N2 y H3N1. Sin embargo, la mayoría de los virus de la influenza aislados recientemente de cerdos han sido los virus H1N1.
Los virus de la influenza porcina, por lo general, no infectan a los seres humanos. Sin embargo, han ocurrido casos esporádicos de infecciones en personas que tienen exposición directa a los cerdos. Además, ha habido algunos casos documentados de personas que han contagiado el virus de la influenza porcina a otras
Los síntomas de la influenza porcina en las personas son similares a los de la influenza estacional común en seres humanos y entre estos se incluyen fiebre, decaimiento, falta de apetito y tos. Algunas personas también padecen secreciones nasales, dolor de garganta, náuseas, vómitos y diarrea. Los virus de la influenza porcina no se transmiten por los alimentos.
Como sucede siempre cuando una nueva epidemia asoma con fuerza, hay quienes ganan y quienes pierden. De acuerdo con algunos estudios, el virus de la Influenza A aumentará la actividad de varios sectores de la salud, laboratorios y farmacias, entre otros.
Las empresas de biotecnologías y algunas industrias farmacéuticas monopolizan las vacunas y los antivirales. Los gobiernos han comprado millones de dosis de antivirales, más los ci5.000.000 de tratamientos que tiene la OMS en reserva, uno imagina más. Estos antivirales están patentados en la mayor parte del mundo y son propiedad de dos grandes empresas farmacéuticas: zanamivir (Relenza) comercializado por Glaxo/Smith-Kline, y oceltamivir cuya marca comercial es Tamiflu, patentado por Gilead Sciences, licenciado en forma exclusiva a Roche. Para ellos las epidemias son su mejor oportunidad de negocio. Baxter anunció que en al menos dos meses podría tener la vacuna. La amenaza de pandemia de influenza por gripe aviar fue un claro ejemplo de estos negociados.
Han ganado las empresas vinculadas a las comunicaciones y la informática; pero se perjudicaron las líneas aéreas, las empresas de turismo y el turismo en general. Perdemos también los ciudadanos, porque no solamente está la amenaza de la pandemia, sino el tratamiento mediático del tema, construyendo un escenario incierto y de terror, lejos de la seriedad comunicacional que el tema requiere desde la promoción y prevención.
Desde el año 2003, Argentina comenzó a participar en todos los foros internacionales sobre preparativos de lo que se esperaba fuese una pandemia de gripe aviar; se elaboró un “Plan de respuesta integrada para pandemia de influenza”; se realizaron capacitaciones y jornadas de trabajo en 18 provincias; se capacitó en escenarios modelados y a los medios de prensa; se trabajó en la puesta a punto con entrenamiento y provisión de insumos a la red de laboratorios; se compraron antivirales, en este caso oceltamivir, y se hizo todo lo que significaba prepararse para una amenaza cierta. ¿Por qué decimos que Argentina debe estar preparada? Porque lo que es una política de Estado, como lo es la preparación del sistema de salud para emergencias y desastres, no debería discontinuarse.
Estamos frente a una amenaza global con traducción local, que nos debe poner en alerta por un lado y, por otro, en comunicación permanente, pero advirtiendo que en el medio siempre aparecen los oportunistas, que frente a estas situaciones sacan provecho y hacen su negocio. Con ellos, no hay que lavarse las manos, las manos sólo hay que lavárselas frente a los gérmenes.
|