Nos quieren tristes.
Don Arturo Jauretche, decía algo así como que “ nos quieren triste”, pues a los pueblos la tristeza nos inhibe de alcanzar lo que deseamos, Sin alegría no hay cambios. Seguramente ésta no ha de ser una sita muy original, pero también es difícil encontrar una que vaya como tanta justeza para explicar lo que nos sucede.
“Nos quieren tristes”. ¿quienes nos quieren tristes? Entonces la frase remite a ellos, que nos quieren tristes, ¿A quienes?. ¿Quiénes son? , son aquellos a los que nuestra alegría puede provocarles inseguridades.
Los pueblos alegres caminan en pos de su destino. simplemente a alcanzarlo, sin importar las dificultades que se puedan presentar. Dicho de esta manera es una sencilla síntesis, pero al mismo tiempo una interesante conclusión. No obstante es imprescindible determinar quienes son ellos.
Ellos son los interesados de siempre, son los que se empeñan en dominar, en excluir, en apoderarse de las riquezas, en fin... Son aquellos que sus negocios resultan de su ligazón con el sector externo, por vía directa o indirecta, son productores primarios o empresas extractivas: es decir que comercian con países extranjero; por lo tanto si el país tiene muchos habitantes eso los complica, pues los hombre y mujeres consumen y esos consumos podrían ser excedentes exportables por lo cual tendrían mayores utilidades, sobretodo en coyunturas como las actuales en que los precios internacionales de las materias primas (commodities), alcanzan valores impensados.
Por el contrario si el mercado interno Argentino funciona, porque el pueblo recupera poder adquisitivo a partir del trabajo, entonces los pueblos comienza a sacarse los miedos y a demandar por sus derechos. Pretenden una distribución mas justa del ingreso y eso no les gusta. En este sentido se define la industrialización como herramienta fundamental para lograr la distribución del ingreso, a partir de poner mano de obra o valor a los producto primarios, de manera que lo que se exporte sea el trabajo del pueblo argentino y no la extracción lisa y llana de sus recursos naturales.
Ahora está claro que ellos nos quieren tristes, preocupados, temerosos e incrédulos. Para lograr este propósito ellos cuentan con herramientas muy poderosas, son más filosas que las bayonetas, insidiosas como veneno en un juguete; debieran ser más temibles que los ladrones, pues se apoderan de nuestra conciencia, nos forman la opinión que siempre termina por coincidir con la de ellos, para que la cosa les funcione.
Sin embargo, y a pesar de todo los dejamos entrar a nuestra casa, todos los días, a toda hora; les confiamos la educación de los hijos, sentándolos delante de los aparatos que ellos venden; en otras oportunidades corremos a comprarlo vamos al kiosko, o lo leemos en los cafés; muchas veces nos “acompañan” por aire o cable, pero siempre o casi siempre, terminamos informados por ellos. Ellos nos fabrican la realidad.
Balconeamos desde los grandes medios: Títulos de las noticias permanentes, en los informativos radiales e infocables: Asalto con rehenes, dos muertos en tiroteo, violación de una menor en tal o cual lugar...El inflación supera llega los dos dígitos...
Más luego en los mismo lugares aparecen los opinadores, los que anuncian siempre la ruina, nos advierten o se hace los que los poderoso aconsejan, o una nuevo castigo caerá sobre las espalda de los mas pobres. Siempre se preocupan por los más pobres sobre todo para que sigan siéndolo; “todo indica – continuan - que sin que el gobierno debe sincerar las estadísticas y para ellos es menester echar a fulano o mengano. Sino la amenaza es que por la soberbia presidencial terminaremos con hiperinflación”.
Es relato amedrentador, advierte sobre los que mas conviene, vale decir no recordar que hay derechos, a tener trabajo educación, salud, descaso, vacaciones, etc.,etc.
De manera que el primer instrumento con que cuentan para cumplimentar su primero objetivo es tomar nuestra conciencia en sus manos, para de esta manera lograr el mayor éxito de un colonizador
Un nuevo miedo se cierne sobre el interés colectivo, que no es nuevo, es el de siempre, pero ahora es novedoso porque se construye a partir de creación de realidad. No hay ninguna posibilidad de que tan funestos pronósticos se cumplan. Hoy tenemos un gobierno que responde indudablemente a los intereses mayoritarios, que defiende a su pueblo, pero no como una concepción de clase, sino, al conjunto, tratando de evitar que los sectores mas reconcentrados sigan siendo los únicos en apropiarse en gran parte de la renta de los recursos y del trabajo de toda la nación.
Si, habrá conflictos políticos, y en buena hora, porque nos demuestra que el pueblo puja por sus derechos y por una justa redistribución del ingreso y que ésta no sea una cuestión meramente declamada sino un hecho. Sin alegría , sin lucha y sin resignación hay un futuro con equidad . La patria es la esperanza, que se construye a diario a pesar de los agoreros de siempre. Como no siempre los pueblos somos concientes de los momento históricos que nos toca vivir, quizá dentro de algunas décadas los historiadores terminen por describan este proceso que se inicia en el 2001, que continua con la presidencia de Kischner y Cristina Fernández, como liberador, como el momento en que se decidió romper para siempre con las viejas ataduras, porque este proceso trasciende a los propios gobiernos y mucho mas aún a sus héroes y gobernantes.
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