Escraches, mentiras y videos.
Por Horacio Ciriaco
hciriaco@aluviondigital.com
La violencia de las mentiras mediatizadas puede ser de mayor poder de destrucción que un suceso físico aislado. La realidad mediatizada nacional tiene un fuerte tiente, que huele a profunda desestabilización política.
Desde las grandes cadenas de “información” se agitan viejos fantasmas derribadores de gobiernos democráticos que en otras épocas hubieran contado con el consenso de las clases por la mera instalación del miedo como factor inhibidor de las plenas libertadas individuales.
Se ha dicho, sin remilgos, por ejemplo, que la Agrupación Social Túpac Amaru tiene vinculaciones con la FARC, grupo guerrillero colombiano, y disparates tales como que estos mismos sectores se encuentran armados y que para fin de mes se espera una escalda de violencia que se concretaría con el sitio de la ciudad de Buenos Aires.
Todo esto tiene una explicación: en la medida en que los ecos de la Ley de Servicios Audiovisuales se van apagando (o al menos perdiendo la estridencia inicial pese a la permanente insistencia del grupo mediático más importante y principal damnificado) se afirma que la misma se terminará revisando a partir del 10 de diciembre próximo, con el concurso de sus corifeos, electos para incorporarse en esa fecha, cuando cambie la composición política de las Cámaras del Congreso. He aquí la razón de tanta denuncia y violencia mediática.
Por otra parte, en los momentos en que los dichos de Maradona, después de que el seleccionado de fútbol nacional derrotara al de Uruguay, generan un revuelo que va desde los lingüistas más exquisitos a los moralistas de toda laya, pasando naturalmente por el gran staff de la prensa “independiente” que es en definitiva la gran amplificadora de las declaraciones, como de la programación permanente de las mismas, con expresiones de periodistas especializados en temas de la farándula, que aportan sus comentaros y sentencias en las que solicitan: que “sea echado...”. Y hasta la nunca ausente en estas trivialidades, la jerarquía católica no pudo abstenerse de hacer alguna consideración condenatoria al técnico del seleccionado. Al tiempo que los mismos medios agitan la conciencia de los que siempre están pendiente del que “dirán de nosotros en el exterior”, cuando muestran los rebotes internacionales de los dichos de Diego Maradona, cargados de caprichosas interpretaciones.
En este marco no podían faltar las estridencias y las denuncias del radical Morales, debido los escraches que sufriera en Jujuy, - acciones repudiables en todos los caos- según su denuncia, hecho generado por parte de la titular de la organización Túpac Amaru, Milagro Sala.
Como tampoco puede estar fuera de este tipo de clamor la inefable Carrió, con sus proféticas miradas quien agregó un poco más de su locura al clima mediático que busca más que nunca generar situaciones- sensaciones de verdadero caos- de inestabilidad política.
Otro de los aspectos que no se puede dejar de tener en cuenta, pero haciendo la salvedad de que no se trata de un mismo eje o hilo conductor, es el caso de la ex Terrabussi o Kraff, la empresa de productos alimenticios más grande de la Argentina que enfrenta a trabajadores con la empresa, y en la que ha tenido que mediar, con resultados desparejos, tanto el Ministerio de Trabajo de la Nación como el de la provincia de Buenos Aires.
Daría la sensación de que la empresa de capitales norteamericanos está poniendo a prueba, no sólo a sus trabajadores, sino a todo el sistema legal laboral de la Argentina; pero lo cierto es que el conflicto ha llegado a poner en jaque a la propia CGT, y hasta a la propia embajada norteamericana, sin contar con el mal humor de transeúntes que se ven demorados por los piquetes de trabajadores.
El titular del gremio, Rodolfo Daher, otrora secretario General de la CGT y alineado con los denominados “gordos del sindicalismo”, terminó quedando en una situación incómoda, vale decir, cuestionado por los dirigentes fabriles y al mismo tiempo sin demasiada posibilidad de resolver el conflicto en sus bases. Con una comisión interna muy combativa, al parecer tan dura como la propia empresa. Salvando las distancias, y también en ellas las cuestiones políticas del contexto, puesto que este gobierno no aparece en el escenario como equidistante frente a los trabajadores, muy por el contrario. En alguna medida, este conflicto puede llegar a ser tan paradigmático como fue la lucha del frigorífico Lisandro de la Torre, en la década del ´60, difiriendo naturalmente la posición de los gobiernos.
Como si faltara algo para completar el complejo rompecabezas y darle al conflicto una categoría más emblemática, están las declaraciones de la UIA, en la voz de su presidente, “quien manifiesta la preocupación del sector frente a la posición de violencia por parte de los trabajadores”, demandando al gobierno seguridad para la producción.
Es evidente que toda esta selección de sucesos –salvo el último- que han ocupado las principales tapas de diarios y de minutos y horas de radio y TV, no son tomados por azar, sino que obedece a la necesidad de tratarlos para explicar los por qué y para qué. Por lo tanto, explicar este abanico de cuestiones tiene un propósito: advertir que todos contribuyen y son en definitiva construcciones de sentido, absolutamente caprichosas, o en el mejor de los casos responden a los editores, que prohíjan secretos no confesables.
En este sentido y en el caso de la flamante Ley de Servicios Audiovisuales, se produce un hecho tan extraño por parte de la principal cadena de medios, como el de no reconocer la legalidad y la legitimidad, el sentido de la oportunidad y hasta el consenso obtenido como resultante de la una construcción política, tema explicado por la Presidente Cristina Fernández, en oportunidad de presentar la Ley en la ciudad de La Plata, y en la que se anuncia su puesta en vigencia a partir del próximo 10 de diciembre.
Pero no sólo no se lo reconoce la legalidad de esta nueva ley, sino que están a la espera que con la nueva composición de las Cámaras del Congreso obtendrán una revisión, cosa que desde ya es prácticamente imposible, por la historia de las grandes leyes que se han votado en el Congreso, pero no hace falta demasiada memoria para advertir que en toda la etapa de las privatizaciones y, a pesar de las irregularidades en muchos casos en que votaron o dieron quórum, cafeteros, o personas que nada tenían que ver con la representación, y sin embargo no se pusieron en revista, salvo el caso de la que permitió la privatización de Gas del Estado, que se obtuvo con un voto de un extraño y que se terminó por rever, pero claro está que con condiciones absolutamente anormales. Es evidente que en nada se parecen al proceso vivido con la referida Ley.
La diferencia de votos obtenida para la sanción de este proyecto es de una mayoría sin precedentes en lo relacionado con una Ley tan importante. Esto lo dijo la presidente en el mismo Teatro Argentino. El insistir con que la sanción de esta Ley tiene anormalidades, es un sonsonete permanente que pone en dudas la legitimidad, a partir del cuestionamiento a la fe de erratas, hasta el propio procedimiento sancionatorio del proyecto de Ley, evidencia que en realidad de lo que se trata es de crear las condiciones permanentes para generar un clima de inestabilidad social. Con la no tan secreta esperanza de que si se crean las condiciones quizá en no mucho tiempo no sólo puedan recuperar la antigua norma, sino tener un gobierno afín y obediente. O ser ellos mismos los dueños del destino de los argentinos.
En algunos ámbitos políticos y académicos, se analiza como tratando de explicar un paradigma en construcción, la situación de tensión, de confrontación entre los Estados y los grandes medios de comunicación. Que esta relación ha sido de tensión y armonía a nadie escapa, que en nuestro país, por dar un ejemplo, la Revolución de Mayo, nace con su periódico, hubo tres presidentes que tuvieron sus diarios antes de serlo, es el caso de Mitre – La Nación, Roca – La Prensa – Frondizi – Clarín- en la histórica dupla Frondizi Frigerio; que como ha sido denunciado en reiteradas oportunidades por especialistas y por propios políticos, las situaciones de tensión adquieren relevancia a la hora de que los intereses del un gobierno que representa intereses más generales como en este caso que apunta a una mejor redistribución del ingreso, al tiempo que busca recuperar la capacidad estatal.
Frente a estas situaciones los grupos económicos o las clases privilegias entran en colisión. Las principales espadas con las que cuentan los grupos más reconcentrados, más ricos, son los medios de comunicación; desde las miradas de Foucault, pasando por el propio Noam Chomsky, se pone un particular énfasis en el poder manipulador y en la construcción de las sensaciones sobre la realidad.
Pero lo que en estos círculos académicos y políticos no se puede entender, como se ha mencionado, si se trata en definitiva de un hecho aislado o si la recuperación del Estado por parte de los gobiernos populares terminará con estas permanentes practicas extorsionadoras de los grandes medios.
Este ejemplo se esparce por toda sur América donde gobiernos populares lidian permanentemente con estos sectores, imbuidos de la santidad de la “independencia periodística y la libertad de expresión”.
La jugada del grupo Clarín, a la hora de enfrentar decididamente al gobierno nacional, tuvo una primera estocada al recibir la acusación formal y de frente por parte de la máxima autoridad política de la República, justamente en el momento en que se convocó a la primera Plaza de Mayo en oportunidad de mostrar convocatoria frente al paro chacarero. Fue precisamente Cristina Fernández que los acusó indicando que “ahora no tienen tanques con que salir a la calle, ahora cuentan con los comandantes mediáticos”, en clara alusión a los más funestos personajes y prácticas de nuestra historia. Parece ser que a partir de esa expresión la confrontación creció al punto de volver a recibir una denuncia pública aún más comprometida: el Gran Diario argentino es destituyente.
Desde aquel momento, una permanente desestabilización se ha ido sucediendo a partir de todo el poder de fuego que significa contar con el monopolio de la palabra y la opinión. Al punto que festejaron la “derrota” electoral en la provincia de Buenos Aires del 28 de junio pasado como un verdadero triunfo.
Como en toda exégesis, aparecen los cultores que justifican el accionar de la conducción del grupo y, al mismo tiempo, sus actitudes y acciones. Desde 1976, el grupo, dirigido por la Ernestina Herrera y Magneto, consolidaron un holding de dimensiones inimaginables al momento de formular los primeros acuerdos con la dictadura militar que van desde obtener el paquete accionario mayoritario de Papel Prensa hasta la construcción de un multimedio con más de doscientas licencias en todo el país.
El primer golpe que acusa el grupo fue el tema de perder la concesión del fútbol, después de 15 años de exclusividad, y de un negocio que representa varios miles de millones de pesos por año.
Con posterioridad, el gobierno nacional sanciona y promulga la Ley de Servicios Audiovisuales, lo que implica que ese monopolio deberá dejar de serlo. Ese es otro acuse de golpe que no está en los planes de la conducción del grupo o de los grupos que ellos expresan.
Ahora bien, la situación es que se avanza con la Ley de Servicios Audiovisuales, mientras que una reacción muy poderosa se sigue exhibiendo desde las pantallas y la columna del Grupo, creando climas de miedo, acusaciones virulentas a las organizaciones sociales, acusando de mantener relaciones con grupos guerrilleros de otros países. Estas denuncias han sido comunicadas por la editorial del diario La Nación del domingo 25 de octubre; acusaciones temerarias y absolutamente falsas. Se vuelve a demonizar a Milagro Sala, por un episodio muy menor en Jujuy y que tuviera como víctima al radical Morales.
Los demócratas estamos de acuerdo en repudiar todos los actos de violencia y las prácticas de escraches, pero convengamos que lleva mucho más violencia una mentira multiplicada por miles de líneas que un episodio de esa naturaleza; no sólo se deben respetar a los blancos de que no reciban huevazos, sino a todos los hombres y mujeres.
El racismo es la génesis de formas violencias de relacionarse. La Argentina ha superado muchas instancias, muchas con víctimas de esa violencia que crean las condiciones para la represión y la muerte. La Argentina debe superar las etapas, no es posible volver al ´76, no es imaginable siquiera hacerlo. Los derechos se ganan en la calle, sobre todo de aquellos que fueron las víctimas propiciatorias de las políticas neoliberales y que ahora como respuesta a los que terminaron por construir verdaderas atalayas de poder, frente a la invisibilidad de millones de argentinos que un día encontraron la forma de hacerse ver el piquete.
Finalmente, podemos decir que la oligarquía argentina no ha tenido piedad a la hora de sacrificar instrumentos, primero fueron las Fuerzas Armadas, luego a muchos de los políticos complacientes con ella, con posterioridad sacaron a la cancha a la Mesa de Enlace, con la logística de las cadenas de los grandes medios de comunicación, ahora lo que está en jaque es precisamente el monopolio de la información y del entretenimiento, pero bueno es advertirlo detrás de ellos sigue estando la gran matriz generadora de las mayores injusticias. Detrás de los grandes medios se vuelven a cobijar intereses profundamente antipopulares, que no tienen miedo a palabras tales como baño de sangre. Bueno es recordar que no todos los partidos políticos que dicen ser democráticos lo son.
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