Entrevista a Carlos Bozzi. Memoria de los desaparecidos en las playas.
Mar del Plata ciudad jaqueada.
Detrás de la postal de la ciudad “feliz”, se esconden historias que los distraídos visitantes jamás llegarán a imaginar, pero que la memoria popular de los que la habitan han constituido en mito, tabú y leyenda.
Por Leandro Ciriaco.
lciriaco@aluviondigital.com
En estos días en que el invierno se instala en estas calles despobladas de turistas, ha llegado a mis manos un relato inédito: el libro “Luna Roja, desaparecidos de la playas Marplatenses”, de Carlos Bozzi, único sobreviviente de la siniestra “noche de las corbatas”. Él ha decidido contar la historia de los desaparecidos, torturados, exiliados y asesinados por las patotas de la dictadura en la ciudad de Mar del Plata.
Es un libro imponente de más de 400 páginas que llama la atención por la exhaustividad de un relato que no pretende hacerse amigo del lector, sino que, por el contrario, busca concentrase estrictamente en los hechos acontecidos entre 1976 y 1977.
Comienzo a leerlo lentamente y no puedo detenerme, paulatinamente cobran vida los más de 500 desaparecidos; aparecen en las esquinas menos esperadas para denunciar el genocidio por medio del implacable relato de Bozzi que no ofrece respiros ni da lugar a la duda.
En los días de mi infancia, volvía la democracia y la ciudad estaba poblada de nuevos sueños, de militancia, festivales, alivios, pero comenzaba también un largo proceso de negación sobre lo sucedido que fue ganando terreno con las leyes de impunidad del gobierno de Raúl Alfonsín y Carlos Menem para permitir, al fin, que muchos de los que participaron, convalidaron o alentaron la represión, sigan viviendo una vida sin sobresaltos durante largos años.
Me propongo hablar con Bozzi para interiorizarme sobre su trabajo. Lo llamo a última hora para pactar la entrevista y aunque no nos conocemos accede amablemente a dialogar con ALUVION.Quedamos en encontrarnos en el café de la esquina de 25 de Mayo e Irigoyen.
Llego temprano y pido un cortado mientras continuo con la lectura del libro. Se me aparecen nombres, muchos de ellos conocidos por mí. Un trago más de café y otro nombre, y otro y otro más, de a poco la mañana se vuelve más amarga que el café. Delante de mi aparece Carlos estrechándome la diestra mientras dibuja un sonrisa por debajo del bigote. Está de buen humor y me cuenta que el retraso tiene que ver con tres personas que figuraban como desaparecidos, pero que se ha logrado establecer su paradero.
Estoy conmovido por tu trabajo. ¿Cómo llegaste a encarar esta investigación?
Intenté ordenar y reordenar todos los datos y los detalles de la desaparición de personas de Mar del Plata. Vi que existía un gran cúmulo de datos que estaban muy dispersos, algunos metidos en causas de Capital Federal, otros en causas de Córdoba o de la provincia de Buenos Aires. Tome como base también el “Juicio a la Verdad” que es un trabajo impresionante de la los jueces. Lo que se cuenta en el libro no es nada secreto, se conoce todo, lo que hicimos fue ordenarlo por fechas, intentando buscar la relación entre los casos y las personas, fundamentando cada hallazgo con una fuente, a fin de mencionar la sentencia, el lugar, el testigo, etc.
En esta investigación nombrás a mucha gente, tanto víctimas como victimarios que viven en la ciudad. ¿Qué repercusión percibiste en la comunidad en general y en ellos en particular luego de la publicación de libro?
Para mí la repercusión fue buena porque despolitizó el tema de los desaparecidos, llevándolo al plano de lo humano y de la criminalidad, haciendo eje en lo terrible de la represión y la injustificación de este tipo de homicidios. Por otro lado muchas, personas se acercaron para ofrecerme datos a fin de actualizar la información publicada en esta edición. En cuanto a las familias de la víctimas, he tenido la oportunidad de dialogar con muchos de ellos. Se me viene a la memoria el caso de una señora de apellido Delio que fue un secuestro muy raro ya que es una persona secuestrada que en el momento de su desaparición tenía 50 años, cuando la media de los secuestro del país se daba entre los 21 y 25 años, y a raíz del libro me escribe la hija agradeciéndome porque nunca habían reivindicado a su madre.
Lo que me cuenta la hija es que a los 50, la madre se puso a militar en al Juventud Peronista y que ellos no sabían el motivo del secuestro. Pero un día remodelando la casa, tiran una biga y encuentran una pila de documentos, panfletos, de la Juventud Peronista.
Casos como este se me presentaron varios, la mayoría de personas hasta ese momento anónimas cuya militancia no se conocía.
¿Y con los victimarios tuviste contacto?
Con los victimarios no. No he conocido ninguno salvo al Dr. Eduardo Cincotta que está preso en la actualidad involucrado en el caso de la “noche de las corbatas” como gestor o integrante del grupo de secuestradores. Salvo con Cincotta no me he cruzado con ninguno ni he tenido oportunidad de hacerlo, cosa que me gustaría, aunque generalmente tenés que llegar mediante abogados y la mayoría están presos. Igualmente dejame decirte que en la ciudad hay más de 40 represores presos, y teniendo en cuenta la cantidad de represores presos en el resto del país, la cantidad que tenemos acá en la ciudad es muy significativa. Dentro de estos 40 represores, se encuentran todos los responsables de la base naval del 76 al 77, algunos de ellos con prisión preventiva domiciliaria, y también casi todos los jefes del GADA 601 pertenecientes al Ejército durante los años 76, 77 y 78.
Los casos que más perduran en la memoria colectiva de la ciudad son los de Silvia Filler, asesinada por un grupo del CNU en el 71 durante una asamblea universitaria y el de María del Carmen Maggi, decana de la Facultad de Humanidades de la Universidad Católica de Mar del Plata, quien fuera secuestrada por un grupo paramilitar en el 75. Todavía esos casos parecen estar impunes.
En el caso Filler, recordarás que hubo un juez que a los 7 días del hecho metió preso a todos los responsables. Ese juez, un liberal de esa época, pero un hombre honesto, les dictó prisión preventiva a ocho y quedaron condenados tres, los cuales fueron admistiados en mayo del 73 por la ley que consideró ese hecho como un crimen político. En cuanto al caso Maggi, la causa está todavía abierta y se encuentra en instancias de investigación siendo muy factible que se llegue a conocer a los verdaderos asesinos. Esto lo está investigando el Juzgado Federal Nº 2 que realizó el juicio a la verdad. En este caso tenemos esperanzas.
¿Hay algún indicio?
Sí, porque ellos sacaron una resolución que es muy clara con el caso Maggi donde adhieren a la teoría del Juez Oyarbide, la cual encuadra a los crímenes de la CNU como de lesa humanidad.
¿En qué consistió la llamada Noche de las Corbatas?
Entre el 6 y el 13 de julio de 1977, en Mar del Plata secuestraron a once personas. Pero lo más impactante es que el 6 se secuestran a cuatro abogados juntos y el día 8 a dos más, en total son seis abogados, de los cuales tres hacíamos derecho laboral. Éramos Norberto Oscar Centeno, Tomas José Fresneda y yo, después se supo que 10 días antes habían secuestrado al Dr. Jorge Candeloro otro abogado que se había destacado en derecho laboral durante los años 72 y 73.
La esposa del Dr. Candelero, que es una de las sobrevivientes, relata que cuando llega la primera tanda de abogados al centro de detención clandestino conocido como La Cueva, ubicado en la Base Aérea, los secuestradores bromeaban entre ellos diciendo: “esta es la noche de las corbatas” en referencia a la cantidad de abogados que habían secuestrado.
¿Esta acción de la represión se concentró en abogados que habían solicitado habeas corpus de detenidos desaparecidos?
No, eso es un mito, en realidad ninguno de los abogados detenidos habíamos pedido habeas corpus, generalmente los habeas corpus los solicitaban abogados que no eran militantes, si no los rechazaban de plano, incluso si lo pedías ni te podías acercar al juzgado.Del 84 para esta parte, fueron creciendo distintas versiones erróneas producto del mito que generó este hecho, pero en realidad los secuestros fueron por otras causas.
Entonces... ¿vos fuiste víctima esa noche?
Sí, a mí me secuestraron en 8 de julio del 77.
¿Quiénes más sobrevivieron?
Sobrevivió un matrimonio. El muchacho también era abogado, de apellido Verde, que se fue a España enseguida.También, sobrevivió el Dr. Camilo Ricci que lo liberaron a las 48 horas y a mí que me soltaron a los 13 días de cautiverio. En este momento el único que queda vivo soy yo…
Cuando me liberan a mí, para echarle la culpa a los Montoneros, me sueltan en baúl del coche de uno de los abogados secuestrados y muerto, el Dr. Centeno, y aprovechan la ocasión para matar a dos muchachos que los tenían secuestrados en “La Cacha”, que era un centro de detención clandestino que funcionaba en La Plata. Los trajeron hasta acá para realizar un simulacro de enfrentamiento.Entonces a la sociedad le presentaron el caso como que el ejército había liberado a un abogado, rescatado el coche de otro abogado y matado a dos Montoneros, con lo cual pretendieron hacer creer que a los abogados los habían secuestrado los Montoneros.
Esto que hoy es una tontería, que no la creemos en un contexto histórico como el del año 77, mucha gente lo creyó y les dio resultados. Lo más jodido del caso es que desde que yo declaré en el 2005, es decir que ya pasaron 4 años, donde di los nombres de los chicos asesinados y también presenté varios escritos y peticiones para que se abra la causa sin que me hayan dado ningún tipo de respuesta.
Yo soy testigo del crimen, yo estaba en el baúl mientras los mataban, es más, escuché los gemidos de la chica cuando moría, no se que más necesitan…
Yo llego a los nombres de estos chicos porque están en mi legajo en la ex Dirección de Inteligencia de la provincia de Buenos Aires (DIPBA), donde relata que el ejército me rescata y mata a Carlos Alberto Weber y María Estela Giourgas. Weber era un conscripto que lo secuestraron a la salida del regimiento de City Bell, 10 días antes, y lo traen hasta acá para acribillarlo en el coche y montar la escena.
Es raro que el ejército se tomara tanto trabajo en maquillar tu liberación. ¿Había existido algún nivel de presión política por el secuestro de los abogados?
Bueno sí, el 6 secuestran a cuatro y el día 8 secuestran a dos abogados más y a la esposa del Dr. Fresneda, Mercedes Argañaraz, que estaba embarazada; el 11 aparece el cuerpo del Dr. Centeno tirado en el camino a Miramar, el día 12 secuestran a dos personas y el 13 a dos mas. Todas estas noticias que van apareciendo en los diarios, hace que el Sindicato de Empleados de Comercio, La Unión Industrial y el Obispo, entre otros, comiencen a plantear que “hay gente que está secuestrando gente”, en la ciudad “hay niveles de inseguridad”, cómo puede suceder que en una ciudad donde hay estado de sitio donde se realizará el mundial de futbol y vendrán turistas internacionales al estadio que se estaba construyendo por esos días, “existan bandas armadas que asolan la ciudad”.
Entonces plantearon que “la policía y el ejército tienen que hacer algo para parar esto”. Lo que en realidad les querían decir: “aflojen un cacho porque se nos cae el turismo”. La respuesta del ejército fue montar el simulacro para decirles: “ven que los conseguimos liberar, ven que son los Montoneros los que están secuestrando a los abogados”.
Ahora ¿por qué me liberaron a mí? Yo creo que fue por decantación ya que era el que menos compromiso político tenía. Es más fácil saber por qué me liberaron que por qué me secuestraron. A mí siempre me dicen que me soltaron para que cuente, pero a quién le iba a contar ¿al diario? ¿al juez?... si lo pensamos en el contexto del 77 lo entendemos, sino, no lo podemos entender.
Es decir que necesitaban políticamente que alguien aparezca…
Claro, y en la lista de abogados secuestrados, el Dr. Hugo Alais tenía una militancia muy fuerte en el PCR, Manuel Arestín también militaba en un grupo de orientación Maoísta, Fresneda militaba en la social democracia en Córdoba y su mujer pertenecía el ERP, lo cual para ellos era un golazo porque el PRT nunca tuvo mucha presencia en Mar del Plata. Si vos hacás una revisión, yo era el hijo de un industrial de la ciudad, clase media, que jugaba al tenis, que era futbolista en San Lorenzo y en Huracán, había sido presidente del centro de estudiantes pero como socialista no le hacía demasiado mal a nadie… entonces qué tenían para elegir? Si no me hubiesen matado.
Pero eso es algo que lo vas descubriendo con el tiempo…
¿Qué valoración hacés de la política de Derechos Humanos que sostiene el gobierno nacional?
Tengo mis críticas, pero también mis palabras de aliento. Creo que le han dado un impulso impresionante, pero también considero que ha cansado un poco a la sociedad al politizar el tema. El gobierno tendría que hacer un pacto social en esta materia, juntando a todos los partidos para acordar investigar todo lo que pasá con determinados parámetros y lograr una política de estado, para que la investigación siga con los próximos gobiernos que vengan, porque yo no creo que si la oposición gana, vaya a tener esta misma vocación que tiene el gobierno actual y por eso corremos el peligro que todo este esfuerzo se pierda.
También creo que los organismos que se crearon para llevar adelante el tema están integrados por gente muy valiosa, pero que a veces tienen sus peros. Por ejemplo, el caso Changazzo, una chica de Berisso que fue secuestrada y que tiene el papá y dos hermanos desaparecidos, uno de ellos acribillado acá en un simulacro, y que declaró ante el juicio a la verdad bajo palabra. Sin embargo, los organismo siguen sosteniendo que no hay pruebas suficientes para acreditar su secuestro y se niegan a reconocerle una reparación económica. Yo no sé qué pretenden, qué le vaya a pedir un certificado al secuestrador… a ella no le interesa la reparación económica, sino la reparación moral y que se admita que fue secuestrada por el Estado.
Igualmente, creo que tenemos también que empezar a contemplar los derechos humanos de la tercera generación, victima de la pobreza y el abandono que es el gran desafío que tenemos en la materia.
¿Cómo valoras la actitud de la comunidad marplatense en particular y del país en general frente a estos temas?
Yo no lo veo como una prioridad en la sociedad, por lo cual existe un déficit de nuestra parte de explicar bien de qué se trata el tema, si vos le explicás bien la gente te entiende porque lo que les pasó a los desaparecidos el día de mañana le puede pasar a sus hijos, sobre todo hoy día cuando se da la discusión entre garantismo y no garantismo. La sociedad responde frente a estos temas de la misma forma que reaccionaba antes porque no se le sabe explicar.
Ante la caída de las leyes de impunidad, ¿considerás que alguno de los casos que vos mencionás en el libro pueden encontrar justicia?
Las leyes de Obediencia Debida y Punto Final son del 87, pero son inconstitucionales desde el primer momento, es decir siempre fueron inconstitucionales, sin embargo la clase política tardó 15 años en derogarlas, y los represores que están cayendo presos ya están muy viejos. Al caer definitivamente esas leyes los juicios de la verdad se impulsaron y muchos casos se va a resolver, otros no porque el propio Estado se niega a entregar datos. Si mataban a una persona que aparecía muerta en la calle, el procedimiento era llamar a la policía que haga cinco fichas y se pasaba al juez que mandaba esas fichas a diferentes lugares para registrar que existía un NN muerto. Es decir, no hay ningún muerto que no se sepa que está muerto y los organismos han tenido que luchar años yendo a los cementerios, etc.
En el cementerio local había 50 tumbas NN pero que al lado figuraba el nombre, porque la dictadura tomó la figura del NN que habitualmente se usaba con los crotos para encuadrar a los desaparecidos. Así que fijate que toda esa información está, pero no la quieren dar porque son cosas muy pesadas o vaya a saber por qué. Esto impide que se descubran muchos casos, incluso yo estimo que hasta deben existir sentencias de muertes escritas, porque ningún miembro de las fuerzas armadas te iba a secuestrar a vos sin una orden. Ellos tenían un submundo jurídico y en algún lugar tienen que estar esos registros.
Sin embargo se han abierto muchos archivos como el de la DIPBA en La Plata.
Sí, pero por ejemplo ese archivo no lo puede mirar más que la gente que lo administra.
¿Por qué?
Porque por la ley de habeas data sólo puedo acceder a datos que me afectan a mí, pero si yo digo que fui secuestrado con siete personas, los datos de esas siete personas no me los dan y si me los dan, me tachan los nombres. Esto es responsabilidad de la justicia, no tiene nada que ver con la gente que trabaja en el archivo la cual se esfuerza un montón…
El gobierno abrió los archivos de la SIDE en el caso AMIA, ¿no sucedió lo mismo con los archivos de la represión?
No, sólo los de la AMIA. Fijate vos, hay un caso que es muy curioso, el de una chica llamada Cecilia Viña que estuvo secuestrada desde el 77 hasta 6 meses luego de haber asumido Alfonsín. Como muchos de los secuestros, éste comenzó siendo político y terminó siendo un secuestro extorsivo, pero en este caso particular la familia continuó recibiendo llamadas durante el año 84 para que llevaran el dinero del rescate a la Base Naval. Esto demuestra que hay mucha información todavía por conocer y que hay mucha gente que está trabajando todavía y que no sabemos hasta dónde estuvo involucrada.
El lunes 27 de Abril el diario La Capital informó que se elevaba a juicio a Nicolás Cafarrello, alias el “Tano Nicola” por el secuestro de Amílcar González.
Bueno, ese caso es de un civil que pertenecía a los grupos del CNU y que se enrola en el ejército para participar en los secuestros, es el caso de un civil comprometido con la represión y llevado a juicio. Lo llamativo que tanto Caffarello como Eduardo Ullúa fueron tipos que luego continuaron trabajando en el Estado como miembros de la SIDE hasta los años 90. Hay muchas pruebas para condenarlo incluso Caffarello, que también está involucrado en el secuestro de dos chicos que aparecen muertos en el mar de apellidos Nario y Pacha.
Cuando desaparecen estos chicos se presenta el habeas corpus en el Juzgado Federal, al mes parecen flotando en el mar, entonces el juez penal de turno los identifica, pero no comunica a ningún otro juez. Esto se descubrió luego de 20 años en el juicio a la verdad y demostró como los jueces de la época se lavaban las manos.
En el caso de Amílcar González, miembro del Sindicato de Prensa local y delegado en el Diario La Capital; ¿cual fue la actitud de las autoridades del diario ante el secuestro?
Negar todo, a diferencia de la Noche de las Corbatas, en el caso de González el diario omitió informar del secuestro. Cuando más tarde Amílcar González vuelve Aldrey Iglesias, que no integraba el directorio al momento del secuestro pero igualmente se niega a restituirlo en su puesto de trabajo luego cuando termina la dictadura y Amílcar vuelve al diario para presentarse a trabajar.
Existen quienes vinculan a Hugo Moyano, actual titular de la CGT nacional, y a Gustavo Demarchi, quien fuera candidato a intendente del Partido Justicialista en 1983 con la represión. ¿Vos lograste hallar alguna conexión?
En el caso del Dr. Demarchi es conocida su vinculación con grupos del CNU aunque no hay ninguna prueba concreta que lo relacione con ningún caso en particular y en cuanto Moyano sólo se pueden encontrar algunas expresiones contra los montoneros en los libros de actas de la CGT local, hecho que no implica en ningún caso una relación con los hechos investigados. Los dichos de Moyano tienen más que ver con el lenguaje que se utilizaba en la época, ya que la violencia, no era sólo física sino también verbal.
¿Qué te quedó pendiente en este libro?
Voy a realizar una corrección y voy a ampliar la lista, ya que encontré a dos personas desaparecidas que no estaban declaradas en la CONADeP, y luego dentro de dos o tres años escribiré la historia del 78 al 83.
¿Cuántos desaparecidos en total existen en la ciudad?
Aproximadamente 500.
Me despido de Carlos pensando que hay un pedazo de la historia que todavía está por descubrirse y que es un compromiso de todos aportar a ello. Los actores políticos de la ciudad le deben todavía un merecido homenaje a los desaparecidos y a las víctimas de la represión.
|