tapa nro 9

Año 1 - Número 1 - Agosto de 2008.

La condena a otro asesino.
El terror tiene cara de Menéndez.

Responsable de la detención seguida de muerte de más de 20 ciudadanos argentinos durante el período más oscuro de nuestra historia, la justicia por fin interpeló a uno de los mayores responsables. Deberá pasar el resto de sus días en una carcel común.

Por Javier Sánchez
jsanchez@aluviondigital.com

En su calidad de jefe del III Cuerpo del Ejercito, con base en Córdoba, y una jurisdicción a su cargo de más de diez provincias, el represor Luciano Benjamín Menendez accionó la maquinaria más importante del terrorismo de estado que nuestra historia registre.

Con un listado de imputaciones de las más variadas y demoníacas, entre las que podemos citar "participación necesaria en los delitos de homicidio calificado reiterado (23 hechos), tormentos seguidos de muerte (1 hecho), tormentos reiterados (90 hechos), privación ilegitima de la libertad calificada (380 hechos), robo (20 hechos) y substracción de menores reiterada (4 hechos)", resultaba agraviante para nuestra democracia que aquel mal nacido gozara de un indulto otorgado por un presidente elegido por el pueblo argentino.

Era necesaria la restauración histórica para poder mirar hacia adelante, y esa necesidad se plasmó en la voluntad política del Poder Ejecutivo en implementar iniciativas de reivindicación de los Derechos Humanos e ir por los mayores criminales e hijos de puta responsables del genocidio más cruento jamás registrado en la Argentina del siglo XX.

Parecía que a medida que el veredicto se acercaba, el monstruo había perdido la cabeza, pero en pleno alegato sacó nuevamente a relucir sus dientes justificando el cruento accionar de un aparato que supo comandar y dar muerte a decenas de personas por el sólo hecho de pensar distinto y darlo a conocer.

Pero el deseo de muchos se hizo realidad al escuchar… "Se ordena su inmediata detención y alojamiento en una unidad carcelaria de la provincia de Córdoba", anunció el Tribunal Oral Número 1 en la lectura de su veredicto, al revocar la prisión domiciliaria de la que gozaba el ex militar.

Tras treinta años de gozar de una impunidad propia de la ficción, Menendez tendrá que pasar el resto de sus días detrás de los barrotes de una prisión común, lugar que desde siempre le perteneció.

Lo ejemplar de la condena no sólo radicó en el reconocimiento de los crímenes que esta persona vestida de verde oliva ideó y ejecutó con el amparo de todo el aparato estatal de entonces, sino que a diferencia de sus amigos asesinos, no gozará de la calidez de su hogar. Esto gracias a que en un gesto de grandeza institucional, el tribunal decidió no dar lugar a que Menendez saque provecho de la prisión domiciliaria como lo han hecho muchos dictadores que aún descansan en sus casas.

De todas maneras y teniendo en cuenta el prontuario que acusa el Represor número uno de Córdoba, cualquier condena parece insuficiente.


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Revista Politica. Todos los derechos reservados. Propiedad intelectual N° 764992. La Plata, Buenos Aires, Argentina. Año 2009.